Una introducción a los impuestos y al sistema fiscal.

Introducción a los impuestos

Este artículo es una introducción a los impuestos y al sistema fiscal. Lo que se pretende es explicar el papel de los impuestos, los tipos de impuestos existentes y otras cuestiones tales como la forma de ver los impuestos por las ideologías políticas. Y los partidos políticos. Entre otras cosas.

Introducción a los impuestos

 Antes de entrar en materia, un poco de historia. Los impuestos, se puede afirmar, que han existido siempre. Desde la remota antigüedad, cuando un pueblo dominaba a otro, le cobraba unos tributos. Es decir, una parte de sus ingresos o de sus cosechas, para satisfacer las necesidades del pueblo dominante. Y no sólo pagaban tributos los pueblos dominados, sino también esa parte de la sociedad que no mandaba. En cambio, los que mandaban y tenían el poder, esos no pagaban. Vivían de esos tributos. Por ejemplo los reyes, la aristocracia y el clero.

Y en esto de los tributos, que hoy llamamos impuestos, se producían, naturalmente, muchas injusticias. En función de quiénes eran los que mandaban. Era un tiempo en el que no existía un sistema fiscal propiamente tal. Sólo se recaudaban impuestos para satisfacer las necesidades de unos gobernantes todopoderosos.

Ahora bien, no todos esos que tenían el privilegio de vivir a costa de los demás, eran unas malas personas. Hubo monarcas, por ejemplo, que con esos tributos hacían cosas por su pueblo.

Y otros que esos tributos los destinaban a la guerra y a la conquista de otros pueblos. Para tener más riqueza. O para obligar a los pueblos conquistados que adoptaran la religión que ellos tenían. También para construir grandes monumentos en su honor. De todo un poco.

El despertar

Con el correr de los siglos, esos que pagaban fueron luchando contra esos sectores o clases que los oprimían. Y vino la Revolución Francesa, la revolución industrial, los movimientos obreros, la primera constitución moderna en Estados Unidos y un largo etcétera.

Resultado de toda esa amalgama de hechos, las clases dominantes tuvieron que meterse la mano al bolsillo y pagar algún impuesto. Y esa es la situación actual, en que hasta el día de hoy la situación de los impuestos sigue teniendo de fondo la misma cuestión histórica: las clases dominantes siguen luchando por  no pagar impuestos y las clases trabajadoras a su vez luchan porque el peso de mantener un deprimido estado del bienestar, no caiga íntegramente sobre sus hombros.

El papel de los impuestos en el sistema fiscal

En esta introducción a los impuestos no se puede ignorar el papel de los impuestos.

Y así hemos llegado a nuestros días. Al siglo XXI. Ahora parece que todos pagamos impuestos. Pero en los apartados siguientes veremos que en realidad no es así. No ha cambiado tanto el mundo como quieren algunos que creamos.

Pero antes, echemos una mirada al papel de los impuestos. Antes servían para financiar guerras, construir grandes palacios y permitir que unos vivieran muy bien, mientras el resto sobrevivían a duras penas.

Pero eso ha cambiado. Ahora los impuestos sirven para que podamos vivir “libremente” no como esclavos, y disfrutemos de la vida moderna con nuestros coches, viajes, móviles y un largo etcétera. Sí, porque esos impuestos permiten la construcción de autopistas, aeropuertos, antenas de repetición, etc, gracias a los cuales podemos viajar, recorrer el mundo en coche y hablar por el móvil con un amigo en la China.

Pero no sólo eso. Los impuestos también sirven para mantener viva, aunque en decadencia, el Estado del Bienestar. Que entre otras cosas pone, más o menos, al alcance de todos unas sanidad pública y una educación pública.

Con la pandemia, se ha demostrado que esa sanidad pública no era suficiente. Pero si no hubiese existido, la mortalidad habría sido como en las pandemias anteriores. Los muertos se contarían, no por miles, sino por millones. Pero esa es otra historia.

O sea, que gracias a los impuestos tenemos carreteras, aeropuertos, hospitales, escuelas, universidades y un sinfín de cosas más. Y que si no fuese por los impuestos, y por los cambios que ha habido en los últimos dos siglos, casi seguro que no estaría escribiendo este artículo, porque la pandemia me habría llevado por delante.

También los impuestos financian a todo el aparato de la Administración Pública.

Los tipos impositivos. La progresividad fiscal.

Pero, hay también otro papel de los impuestos, que en el siglo pasado, los economistas lo tenían muy en cuenta. Y me refiero al papel que pueden tener los impuestos en la redistribución de los ingresos. ¿Qué quiere decir esto? Simplemente que los que más ganan aporten más a la financiación del Estado. Y también, a la financiación del Estado del Bienestar. Esto se hace con los llamados tipos progresivos aplicados a la base sobre la cual se pagan los impuestos. En los tipos progresivos el porcentaje a pagar crece a medida que aumenta la base.

En el cuadro siguiente se muestran la evolución del IRPF en España.

Introducción a los impuestos

 En este cuadro se puede apreciar que en el año 1978, cuando nace este impuesto en España, los tipos iban desde un 15 % hasta un 65,51 %. Y que en la actualidad, ese impuesto va desde un 19% a un 45%. En este caso, esta progresividad, funciona calculando el porcentaje que corresponde a cada tramo. De tal modo que el impuesto total es la suma de los tramos. No es como podría creer alguien que, si estás en el tramo del 45 %, vas a pagar un 45 %. No es así. Veamos un ejemplo:

Ejemplo

Supongamos una persona que gana en España 64.000€ sujetos a ese impuesto. Eso no significa que tiene que pagar 64.000 * 45% = 28.880

El cálculo correcto aparece en la siguiente tabla:

Sistema fiscal

Como se puede apreciar, el porcentaje se aplica a cada tramo, de forma tal que el importe a pagar es de 19.701,50. Que es más de un 30% menos. Además, a ese importe a pagar se le deben restar una serie de conceptos, tales como las deducciones.

Lo que se puede apreciar en el cuadro de los tipos de IRPF, es que han ido aumentando esos tipos en los tramos más bajos, mientras que en los tramos altos los tipos se reducen.

Nuevamente, la sombra de la historia está presente.

Los tipos de impuestos dentro del sistema fiscal

Al hacer una introducción a los impuestos, debemos hacer también una breve introducción a los tipos de impuestos. Son claves en cualquier sistema fiscal. Y esos tipos de impuestos los podemos clasificar en dos grandes grupos:

  • Los impuestos directos
  • Y los impuestos indirectos

Los impuestos directos

Son los que tenemos que pagar en función de lo que ganamos. Y también de nuestras riquezas. Es un impuesto sobre las rentas y el patrimonio que tenemos.  En forma muy burda, si ganamos poco pagamos poco y si ganamos mucho, pues entonces tendremos que pagar más. Este tipo de impuestos también podemos diferenciarlos en dos grupos: los impuestos a las personas  y los impuestos a las sociedades.

Los impuestos a las personas

En el caso de España, entre los impuestos directos a las personas, el más importante es el impuesto a la renta de las personas físicas (IRPF). Es un impuesto que grava, o sea, que tenemos que pagar, por lo que ganamos como personas físicas. No como sociedades. Es importante aclarar, que lo que se gana, o sea, que lo que está sujeto al impuesto, es la diferencia entre lo que ingresamos y los gastos. Pero no todos los gastos, sino aquellos que las leyes permiten deducir.

Entre estos impuestos a la renta, tenemos el impuesto que pagamos por las nóminas o los sueldos. Son, posiblemente, los que están más controlados en casi todos los países. Son los más difíciles de esconder a  Hacienda. (Hacienda o el Fisco)

También aquí están las ganancias que tienen las personas físicas cuando realizan actividades empresariales, sin haber constituido una sociedad.

Otros impuestos a las personas, son el impuesto al Patrimonio y el impuesto de Sucesiones y Donaciones.

El impuesto a las sociedades o personas jurídicas

En cambio las sociedades, en la mayoría de los países, tributan en otro apartado: el impuesto de sociedades. Es también un impuesto que se paga por lo que las sociedades ganan. Pero, en este caso, la política y las ideologías influyen bastante. Porque las empresas se consideran un motor económico y por lo tanto, hay que darles un trato especial. Para que creen riqueza y empleo. Y, entonces, surgen las deducciones por diversos motivos. Por ejemplo, por haber aumentado la plantilla de trabajadores. O, por haber reinvertido las ganancias.

Así que, las sociedades pueden tener un porcentaje determinado que deben pagar, pero que con las deducciones y otros mecanismos, ese porcentaje se reduce. A  veces enormemente.

Y, estas deducciones, puede que también se las puedan aplicar las personas físicas que actúan como empresarios.

Pero, lo importante, en este caso, es que se pagan los impuestos en función de lo que se gana. Mientras más ganas más impuestos pagas, y más contribuyes a la financiación del Estado.

Los impuestos indirectos

Estos son todos esos impuestos que NO tienen en cuenta los ingresos o ganancias del contribuyente (el que paga los impuestos). O sea, son aquellos impuestos que van a pagar lo mismo el rico que el pobre. Es decir, van a pagar lo mismo el dueño de Amazon y un mendigo. Son, principalmente, impuestos al consumo.

El impuesto indirecto por excelencia es el Impuesto al Valor Añadido (IVA). Todos estamos acostumbrados a pagarlo. Porque cada vez que compramos algo, casi seguro que estamos pagando este impuesto. Es un impuesto relativamente fácil de recaudar así que es al que echan mano los países con mayor fuerza.

Normalmente hay varios tipos de Iva.  En España en la actualidad hay 3 tipos de iva: super reducido (4%), reducido (10%) y normal (21%).

En esta cuestión de financiar al Estado con impuestos directos o impuestos indirectos, está muy presente la sombra de la historia. Cuando en un país el gobierno de turno dice que va a subir el impuesto a la renta a los más ricos, se arma la de San Quintín. Y ciertos partidos políticos se oponen frontalmente. En cambio, cuando suben el IVA, casi no pasa nada. En España, cuando entró a la Unión Europea, el IVA de las cosas más comunes  era de un 12 %, luego fue subiendo hasta un 18 % en 2010  y actualmente es de un 21 %.

Introducción a los impuestos

Y el país en Europa que tiene el IVA más bajo, no pertenece a la UE. Es Suiza, con una tasa general desde 2011 del 8 %. Y una tasa reducida de un 2,5 % para algunos productos, como los medicamentos.

Los impuestos y los partidos políticos

Ya hemos insinuado que los partidos políticos tienen un peso enorme en el tema de los impuestos y el sistema fiscal. No las ideologías porque estas están muy manipuladas por los partidos políticos y los líderes de turno.

Los impuestos tienen un trato muy diferente si el gobierno de un país es de derecha o es de izquierda. Si es de derecha, con la excusa de la creación de riqueza y de empleo, dan un trato privilegiado a los más ricos.

Y si el gobierno es de izquierda, la cosa es al revés.

La cuestión es que posiblemente la solución esté en un  punto donde prime el interés de cada país y no la visión, normalmente cortoplacista e interesada, de los partidos. 

El gobierno de Suárez en España.

En  España, a la caída de Franco, el primer gobierno democrático fue el de Adolfo Suárez, quien no era precisamente de izquierda. En el año 1978 se creó el Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF). Un cambio sustancial en el sistema fiscal con un impuesto que sigue vigente hoy, con muchas modificaciones y cambios sustanciales en los tipos que se aplican.

Como ya hemos visto, éste es un impuesto progresivo, es decir, que pagan más los que más ganan. Y en ese gobierno de Adolfo Suárez, el IRPF para los más ricos se estableció en un 65,51 %. Concretamente  para los que ganaban más de 9.800.000 pesetas. Y los que ganaban menos su aportación fiscal (tipo de impuesto) era de un 15 %.  Hoy  los que ganan más pagan un 45 % y los que ganan menos pagan un 19 %.  

Por otra parte, en España, con la llegada de la democracia, se hicieron importantes cambios en el sistema fiscal, especialmente entre los años 1977 y 1978. De la mano del ministro de Hacienda, Francisco Fernández Ordóñez. En esos años se implantó el Impuesto al Patrimonio. Impuesto que vivió sin mayores penurias durante gobiernos de izquierda y de derecha. Pero, últimamente, como en todo  el mundo, la cosa empezó a cambiar. Y el Impuesto al Patrimonio se ha convertido en un elemento importante del marketing político.

La resurrección de la llamada oligarquía

Después de la Segunda Guerra Mundial, los sectores que algunos llaman oligarquía, y que no son otra cosa que los antiguos privilegiados de los siglos pasados, se enmudecieron un poco. Y dejaron que les quitaran parte de sus privilegios. Gobiernos socialistas, pero también demócrata cristianos como el de Adenauer en Alemania. Y así surgió el Estado del Bienestar.

Pero, esos sectores que se habían dejado arrebatar una parte de sus privilegios, no estaban dormidos. Y con el apoyo de aquellos nuevos sectores que se fueron enriqueciendo, empezaron a luchar por la reconquista de esos privilegios. ¿Y cuáles fueron sus estrategias? Por un lado, como ya se ha dicho, atraer a los nuevos ricos, entrar en la política infiltrados en los partidos de derecha hasta dominarlos, hacer lo mismo con las instituciones religiosas, modificar las ideologías, etc, etc. ¿Para qué?. En el caso de las instituciones religiosas, simplemente para mantener sus privilegios o para recuperarlos. Como hizo Aznar. Pero también lo más importante: bajar los impuestos. Y crear los paraísos fiscales.

El populismo de derecha y el sistema fiscal.

Así es, el gran objetivo ha sido reducir los impuestos, como ha quedado demostrado en los cuadros que he adjuntado. Con el gran apoyo de políticos y economistas de derecha. Aunque eso es un poco insultar a verdaderos políticos de ideología de derecha no contaminada. La lucha por bajar impuestos y si es posible no pagar nada, es la lucha fundamentalmente de algo que es en realidad un populismo de derecha. Carente de ideología, salvo aquella que les permita acumular privilegios de todo tipo y si es posible no pagar un céntimo de impuestos. Es, si miramos la historia, una vuelta atrás. Porque la verdadera derecha, la que no está contaminada por problemas de corrupción o ansias de poder, tiene una visión muy distinta de los impuestos. Véase el caso de Angel Merkel, en Alemania. 

El sistema fiscal y la recaudación de los impuestos

La recaudación de impuestos es un elemento clave dentro de cualquier sistema fiscal. Es un tema importante que se ha de ver en cualquier introducción a los impuestos. Es lo que nos lleva a la realidad. Las leyes tributarias son una cosa. Pero la realidad se ve en la recaudación. Ambos elementos son imprescindibles e inseparables.

En cuanto a la recaudación, podemos decir que hay también, dos grandes grupos. Por un lado, los impuestos que el contribuyente, digamos, de buena fe, declara que ha ganado. El contribuyente hace y presenta, por lo tanto, lo que llamaremos una autoliquidación. El contribuyente declara y paga lo que él dice que le corresponde pagar. Y al Estado le queda, por lo tanto, la labor de comprobar que el contribuyente ha sido honrado y no le está engañando. Estos son la mayoría de los impuestos, tales como el IRPF, el impuesto al patrimonio y también el IVA.

El fraude y la elusión fiscal

Naturalmente, aquí surgen los que hacen trampa. Y esas trampas pueden ser de diferente tipo. Desde el fraude fiscal, pasando por la elusión fiscal.

En general el fraude fiscal, o la defraudación, es cualquier conducta en la cual una persona, física o jurídica, vulnera un precepto o norma tributaria, causando un perjuicio económico a la Hacienda Pública o al Fisco.

Por otro lado, la elusión fiscal es el uso de mecanismos legales que permitan reducir o dejar de pagar impuestos. En el fondo, es buscar los vacíos legales que permitan, dentro de la ley, evitar el pago de impuestos. O sea, que la elusión fiscal no es delito. Y hay bufetes de abogados que se especializan en asesorar a las empresas o a los grandes patrimonios a reducir sus cargas fiscales mediante la elusión fiscal. Una página para saber más sobre este tema: xxx

En el otro lado, están los impuestos que el Estado calcula. Aquí están, por ejemplo, impuestos tales como el Impuesto de Circulación (para los coches) y el IBI (o Bienes Raíces en algunos países).

Los paraísos fiscales y sus efectos sobre el sistema fiscal.

Los paraísos fiscales, sobre los cuales he escrito varios artículos, son la restauración  ampliada y perfeccionada de los antiguos privilegios. Es un tema muy grave que no puede dejar de analizarse en una introducción a los impuestos. El problema es que no sólo ayuda a las grandes fortunas que esquiven el cuerpo a sus obligaciones fiscales, sino también a otros personajes realmente peligrosos. Me refiero a los narco traficantes, y a todo tipo de delincuencia organizada, como es el caso de la trata de seres humanos y el tráfico de armas. Y no debemos olvidar, que allí también guardan sus recursos financieros las organizaciones terroristas.

O sea, que para evitar pagar impuestos, lo que han hecho es abrir la caja de Pandora.

Algunos datos sobre los paraísos fiscales.

En la actualidad, según Bloomberg, una tercera parte de las doscientas fortunas más grandes del planeta, tienen parte de esas fortunas en paraísos fiscales. Y la riqueza que representan, según Bloomberg, es de 2,9 trillones de dólares.

En el caso de América Latina, la situación puede considerarse como crítica. Un 27% de la riqueza total de las empresas y riquezas  privadas, estaría depositada en territorios que se pueden considerar paraísos fiscales. Y que por consiguiente dejan de tributar en los países donde dicha riqueza se genera. En el año 2017 Latinoamérica habría dejado de ingresar 335 millones de dólares, por culpa de estos paraísos fiscales. Un 6,3 % de su PIB, según la Universidad de Navarra, España.

Y cuando se han creado

En la época moderna, los paraísos fiscales podían haber tenido su origen en los estados de Nueva Jersey y Delaware, en los Estados Unidos. Estos estados atraían a las empresas gracias a que aplicaban unos tipos de impuestos muy bajos.

Posteriormente, en  la década de 1920, un cantón suizo, que estaba empobrecido, el cantón de Zug, copió esta práctica de bajar los impuestos, y así atraer a las empresas. Y también Liechstenstein.

Otro paso clave en el desarrollo de los paraísos fiscales, tal como los concebimos hoy día, fue el concepto de residencia virtual, que aplicó el Reino Unido en sus colonias. Cuando el Reino Unido comenzó a perder sus colonias, descubrió que a través de los paraísos fiscales, continuaría manteniendo un control sobre la riqueza mundial. Y así, en la actualidad, son varios los territorios situados en el Caribe que son paraísos fiscales.

Y el siguiente paso lo dio Suiza, en el año 1934, con la ley que creó el secreto bancario.

El efecto del sistema fiscal en el crecimiento.

Otra gran controversia respecto  a los impuestos es el efecto sobre el crecimiento económico. Esta es una discusión que mezcla la ideología política con la economía.

Determinados sectores plantean que los impuestos son negativos para el desarrollo económico. Que afectan a la competitividad y al crecimiento. En realidad, hay algo de cierto en estas afirmaciones. El problema es que ocultan, en cierta forma, que están hablando del crecimiento y desarrollo de los sectores privilegiados. Porque, no  siempre, pero muchas veces, el crecimiento y el llamado desarrollo, va unido a una bajada real de los salarios , a un mayor peso de la carga fiscal en las clases trabajadoras y a una reducción del Estado del Bienestar.

En el pasado, los únicos que pagaban impuestos, o tributos, eran las clases que no pertenecían a la aristocracia ni al clero. Y eso sigue formando parte del ADN de muchos economistas y políticos en la actualidad.

Es como la discusión actual con la pandemia: economía o salud. Esa es una discusión estéril, porque ambas cosas van íntimamente unidas. Se alimentan mutuamente. Y lo mismo pasa con los impuestos. Esos impuestos sirven para mantener los restos del Estado del Bienestar. Pero también, para construir aeropuertos y carreteras, que contribuyen enormemente al desarrollo económico. Esas infraestructuras no las financian las empresas privadas, las financian los gobiernos. En el caso de la pandemia, el sistema fiscal debe estar al servicio tanto de la salud como de la economía.

El caso del Hospital de pandemias en Madrid

Por otro lado, también es cierto que hay mucho gasto público, en muchos países, que podrían evitarse. Hay gastos inútiles e innecesarios. Pero también, esos mismos que son adalides de una reducción de los impuestos, hacen gastos, por lo menos, discutibles. Es el caso del hospital que recientemente inaugurado en  la capital de España, Madrid. Un hospital que, se ha vendido a la opinión pública, como un hospital necesario para la lucha contra la pandemia. Y eso es verdad. Pero, ¿dónde está lo extraño en este nuevo hospital? Por un lado, en que en hospitales existentes actualmente en Madrid, hay áreas totalmente equipadas, que no se han abierto al público.

¿No debería haberse priorizado la puesta en marcha de  esos espacios, antes de construir uno nuevo? Por otro lado, ese nuevo hospital va a necesitar personal sanitario. Y resulta que en España, y en concreto en Madrid, hay una enorme escasez de personal sanitario. Porque una parte enorme de los médicos y enfermeras que se forman en España se van a ejercer su profesión a otros países de Europa. Y, para poner la guinda al pastel, dicho hospital ha tenido un sobrecoste de un 100 %.

La recaudación que se pierde en el camino. Un fracaso del sistema fiscal y de la política.

Y para terminar este ejemplo, comentar que en Madrid gobiernan unos partidos contrarios a los impuestos. Entonces, te surge la duda, ¿no estarán malgastando los impuestos? ¿Y si son contrarios a los impuestos no deberían ser más estrictos en su uso?

Lo concreto es que parte de lo que se recauda se pierde en el camino. ¿Y por qué pasa esto? Principalmente  porque los  políticos y los gestores, en muchos casos, por ineficiencia y por corrupción, dilapidan los recursos. Y los trabajadores, y también las empresas, tienen que pagar esos impuestos que algunos se llevan a sus bolsillos y otros dilapidan.

En todo caso, hay ciertas acciones que deberían hacerse para luchar por un uso adecuado de los impuestos. Y una de esas acciones es establecer unas normas de transparencia. La opacidad es siempre una aliada de la corrupción y la ineptitud.

Por eso, el problema no está en los impuestos. Sino en ese barril sin fondo de las ambiciones humanas, que llevan a lugares de poder a personas que no son aptas por ineptitud, corrupción y falta de transparencia.

Unos comentarios finales a los sistemas fiscales.

Para terminar con esta introducción a los impuestos, unos comentarios finales:

  • Los impuestos, seas del color político que seas, son necesarios para financiar al Estado. Por una parte a la Administración Pública, dentro de la cual está el Estado del Bienestar, y por otro, esas inversiones e infraestructuras necesarias para el desarrollo económico y para nuestro bienestar.
  • También es cierto que una parte de esos impuestos se pierden en el camino. Por un lado, por la corrupción, muchas veces en la forma de comisiones, sobrecostes, etc. Y por otro, en mala gestión. Una mala gestión causada, en parte, por unos políticos poco eficientes, pero también, por el personal de la Administración Pública, desde la  alta dirección hacia abajo. Unos por haber sido colocados a dedo, y otros porque la condición de tener un puesto de trabajo casi a perpetuidad, les hace carecer de motivación y de ganas de hacer bien su trabajo.
  • Que los impuestos pueden ayudar a reducir la desigualdad. Pero eso es cosa del pasado. En la actualidad, los impuestos tienden a actuar al revés. Están aumentando para las clases trabajadoras, mientras se reducen para las grandes empresas y las grandes fortunas.
  • Por otro lado podemos agrupar los impuestos en directos e indirectos. Los directos son los que graban en función de la riqueza y ganancias, mientras que los indirectos son básicamente impuestos que gravan el consumo. Y que la tendencia actual es que los Estados se financien con los impuestos indirectos.
  • O sea, que estamos volviendo a épocas pasadas, pero dentro del escenario de la modernidad: coches, móviles, etc. Ahora los monarcas absolutos de antaño, han sido reemplazados por las grandes tecnológicas. Que quedan al margen de los impuestos que pagan el resto de los mortales, sean personas físicas o empresas.

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4 Respuestas

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