Diferencias entre socialismo y comunismo

¿Cuáles son las diferencias entre socialismo y comunismo?. Tratar de dar una respuesta  a esta pregunta es algo difícil. No porque el socialismo y el comunismo sean algo muy parecido o se puedan confundir. No, no es por eso. Sino porque hay muchos tipos de socialismo y tampoco el comunismo es algo homogéneo.

En el socialismo, por ejemplo, tenemos dos tipos muy diferentes: el socialismo marxista y la social-democracia. Véase el artículo publicado en este blog: Las diferentes clases de socialismo.

Y si hablamos de comunismo, la cosa tampoco está clara. ¿Estamos hablando del comunismo de Marx y Engels? ¿O del comunismo de Lenin, Stalin y Mao? ¿O del comunismo de Tomás Moro?. Recomiendo echar un vistazo al artículo que también se ha publicado en este blog: Qué es el comunismo. Ahora que ya hemos dejado claro que el tema es complexo, voy a entrar en materia.

Principales elementos a tener en cuenta

Para poder hacer un análisis de las diferencias entre socialismo y comunismo, comenzaré por hacer una pequeña lista de los elementos que debemos tener en cuenta:

  • El concepto de propiedad, tanto de los bienes de producción como de los bienes de consumo
  • La existencia o no del Estado
  • La lucha de clases. El tratamiento de las clases sociales
  • El tratamiento de las desigualdades
  • La planificación de las actividades económicas y sociales
  • Cómo se retribuye al trabajador.
  • La orientación de toda la actividad: a la sociedad o al individuo
  • La visión del sistema capitalista.

En base a estos elementos iremos viendo las diferencias entre socialismo y comunismo

Diferencia entre socialismo y comunismo

Para el comunismo, una de sus premisas básicas es la desaparición del concepto de propiedad privada de los medios de producción. El hecho que los medios de producción sean de propiedad privada, son el origen del capitalismo y la causa de todos sus males. Por eso que debe desaparecer. Y los medios de producción deben ser comunitarios. Ni siquiera del Estado, porque este también debe desaparecer. Ya que la sociedad comunista debe ser una sociedad autónoma. Por esta razón, también la consecución de este fin requiere que sea un logro a nivel mundial. Y también, por esta razón, nunca ha existido ningún Estado que haya llegado a ser comunista. De acuerdo con la teoría marxista.

El concepto de propiedad.-

En cambio, para el socialismo, en cualquiera de sus versiones, pueden existir medios de producción privados. En el caso del socialismo marxista, es una etapa previa al comunismo. Lo que sí habrá en el socialismo una regulación de esa propiedad, para que no se produzcan los excesos del capitalismo.

Los bienes de consumo

En cuanto a los bienes de consumo, tanto en el comunismo como en el socialismo, puede existir la propiedad privada de dichos bienes. Con una diferencia, en el comunismo, esa propiedad privada estará regulada. Pero como en el fondo, el comunismo es una utopía, se supone que las personas tendrán una visión social de la propiedad, a diferencia de la visión capitalista, profundamente individual. Y donde la cantidad y calidad de bienes que se posean dan una visión del éxito personal en la vida. En el comunismo eso no pasaría, porque las personas tendrían los bienes que necesitan y no tratarían de tener más. Porque eso, además, sería contrario a los intereses de la sociedad. Por esa premisa básica: a cada cual según sus necesidades.

En cambio en el socialismo la propiedad privada de los bienes de consumo está permitida. Pero sí habría algún tipo de regulación, porque al igual que el comunismo, las personas deben tener un concepto más social de la vida, a diferencia, como ya se ha dicho, del concepto individualista del capitalismo. Una regulación que en todo caso no tiene nada que ver con la visión comunista. Un ejemplo es el caso de Suecia, que es un sistema social demócrata, donde la propiedad está bastante regulada, para que todo el mundo pueda acceder a una vivienda donde vivir, en especial de alquiler. Pero los vaivenes políticos, y una fuerte inmigración, cerca del 20 %, han hecho agua en algunos puntos de este modelo.

Las regulaciones.

En todo caso, es curioso observar, que algunas regulaciones, que han tenido su origen en las diferentes teorías socialistas, conviven ya como algo natural en los sistemas capitalistas. Un ejemplo de esto es el IVA. Son muchos los países, con economías totalmente capitalistas, y hasta dictatoriales, que han aplicado y aplican, tipos de IVA más altos a los bienes que no se consideran esenciales. Por ejemplo,  tipos de IVA altos para los bienes que se consideran de lujo.

La existencia del Estado. Una de las grandes diferencias entre socialismo y comunismo.

Esta es una de las quizás más controvertidas premisas del comunismo. Y también más utópica. Y que, por otro lado, posiblemente ningún teórico del comunismo marxista ha podido demostrar que se puede llegar a un mundo sin la existencia de los Estados. Lenin llegó a decir que el comunismo no era utópico, en relación a este concepto, porque se reconocía la gran dificultad que esto podía llevar. Que por reconocer su dificultad no era utópico.

Este mundo con una sociedad autónoma, capaz de funcionar correctamente, produciendo todo lo que la sociedad necesita y distribuyéndola adecuadamente entre todos los habitantes, es posiblemente, el elemento más utópico de la teoría marxista. Ignora las debilidades del ser humano: envidia, avaricia, odio, despecho, crueldad y un largo etcétera. Un largo etcétera que el propio Lenin y luego Stalin, mostraron su existencia en la creación de la URSS, dónde crearon un Estado que para muchos socialistas de la época y de hoy, fue una verdadera dictadura. Un totalitarismo de estado, que poco tiene que envidiar a otros totalitarismos que ha habido en los dos últimos siglos.

Ahora bien, en descargo de Lenin, se ha de tener en cuenta la cantidad de problemas a los que se tuvo que enfrentar para crear esa dictadura del proletariado. Y, como ser humano que era, se cargó de odio contra esos enemigos que le impedían instaurar ese estado socialista. Un estado que surgió de una guerra civil. Y todas las guerras civiles están marcadas por el odio.

Una cosa muy distinta fue Stalin. Es, por decirlo de alguna manera, un verdadero monstruo político. Y también un gran aliado del capitalismo. Porque de haber sido Stalin, un gobernante como parece que soñó Marx, quizá el comunismo se habría extendido de una manera diferente. Pero eso ya es pura ficción.

El comunismo: la bestia negra.

El caso concreto es que el comunismo se ha convertido en una bestia negra. Cuando en realidad, el verdadero comunismo de Marx y Engels es una utopía. Como la Utopía de Tomás Moro.

En concreto, la historia ha demostrado que, en vez de esa sociedad utópica y autónoma, el comunismo se ha transformado en verdaderas dictaduras. Pero, en su descargo, debemos también hacer mención a la evolución actual de algunos estados comunistas como China y Vietnam.

Por último, indicar que en el socialismo el papel del Estado es el mismo que en una sociedad  capitalista. Con una diferencia: su orientación debe ser estar al servicio de las necesidades de toda la población. Orientación que también debería tener el capitalismo. En un artículo futuro sobre liberalismo y neoliberalismo volveré sobre este tema.

La lucha de  clases. El tratamiento de las clases sociales –

La lucha de clases es otra de las grandes premisas de la ideología marxista. Las clases sociales, de una u otra forma han existido siempre. Y siempre han existido unas clases dominantes y otras que son las dominadas. Y cada tanto, la opresión de las clases dominantes ha generado revueltas en las cuales las clases dominadas se levantan contra las que los oprimen. Esto ha sido así siempre. Y lo sigue siendo con los movimientos sociales y los estallidos sociales que cada tanto se dan en todas partes del mundo. Siempre ha sido así, con la única diferencia que antes tenían alguna posibilidad de triunfar y ahora eso es imposible.

La lucha de clases no es algo nuevo

Así que esto de la lucha de clases no fue nada nuevo. Lo nuevo, quizá, fue considerar que el capitalismo fue un acelerador en las diferencias entre los ricos y los pobres. Con el nacimiento del capitalismo y la revolución industrial, nacen dos clases sociales nuevas: la burguesía empresarial y la clase obrera. Y mientras una se hacía enormemente rica, la otra se empobrecía cada vez más. La gente abandonaba sus campos para irse a la ciudad. Como hoy lo hacen los inmigrantes que llegan de África o de Centro América (en el caso de Estados Unidos). Siempre lo hacen por una vida mejor. ¿Y qué se encuentran? Muchas veces los centros de internamiento. Verdaderas cárceles. O la muerte.

O sea, que las clases sociales existieron siempre. Y, por lo tanto, también la lucha de clases. De una manera diferente según la época. También hay que tener en cuenta que, en determinadas épocas los oprimidos no tenían la opción de reclamar. Si se quejaban iban a la cárcel (o a la muerte). O sea, que hubo épocas en que la lucha de clases sólo estaba en la mente de los oprimidos. Como si fuese un sueño.

El capitalismo como causa de todos los males.

Y eso pasó en los tiempos de Marx y Engels. Y consideró que el capitalismo era la causa de todos los males. Que generaba enajenación. Y no estaba equivocado si consideramos sólo al capitalismo salvaje. Pero, esto lo debemos analizar en función del entorno y con una visión histórica. Es decir, que lo que pasa hoy es fruto de un momento histórico. Y así fue en ese momento. Se produjeron los movimientos sociales y las conquistas sociales. Todavía hoy, en los países capitalistas, que son todos, existen estos movimientos sociales.

Y el comunismo plantea que la solución es la opción más drástica: la desaparición de las clases sociales. En realidad de la burguesía, porque la clase social que debería permanecer es la de los trabajadores. ¿Y la nueva clase de los burócratas?. Como el comunismo es utópico, esa clase tampoco existiría en la fase del comunismo. Simplemente desaparecería, porque ya no sería necesaria.

Y ese proceso de desaparición de las clases sociales y del capitalismo, debía ser a través de una revolución. No había otra opción. Pero esta idea de la revolución tampoco era nada nuevo. Esa idea de que la revolución debía ser violenta, estaba influida por la época. Hay que tener en cuenta que eran unos tiempos que se pasaba más en tiempos de  guerra que en tiempos de paz. Así que, ¿qué más da un guerra más, pero con la diferencia de que es MI guerra?

El comunismo vs el socialismo

Ahora ya podemos comparar el comunismo con el socialismo. El comunismo era partidario de la revolución, es decir, que había que luchar para conseguir los cambios. Lo que pasó es que en el contexto histórico esa lucha y esa violencia se pasó de la raya. Los dos sistemas enfrentados, el comunismo y el capitalismo, nos tuvo muy cerca de una tercera guerra mundial. Y posiblemente de la aniquilación de la humanidad. Afortunadamente, hubo unos líderes que tomaron decisiones adecuadas en un momento dado, y se evitó esa aniquilación. Y ganó el capitalismo.

En cambio, los socialistas eran y son partidarios de la evolución. Que los cambios se han de conseguir de manera pacífica. Por eso es que, en el s. XIX comienzan  los problemas en la izquierda. Unos quieren ir rápido y los otros quieren ir más lento. Unos quieren cambiar el sistema y los otros no.

El tratamiento de las Desigualdades

En el pasado las desigualdades sociales sólo era motivo de preocupación para quienes, de alguna manera, estaban al margen de la sociedad. En los tiempos antiguos, había sectores de la sociedad que eran invisibles. Era como si no existiesen. Era el caso de los esclavos. Y también de las mujeres. En la Grecia, que inventó la democracia, las mujeres no podían participar. Ni tampoco los esclavos.

 Pero con el correr de los tiempos, se fue reconociendo esa desigualdad. Y hoy por hoy, aunque sea de boquillas, los políticos de todo el espectro político dicen que luchan o van a luchar por disminuir o eliminar las desigualdades. O por lo menos, lo ponen en sus programas. O en sus discursos. Pero a la hora de la verdad, esa lucha contra la desigualdad es muy dispar. Pero, por lo menos, ha dejado de ser invisible.

La visibilidad de la desigualdad

Es  a los movimientos políticos nacidos con la Revolución Francesa y con los movimientos obreros, que el tema de la desigualdad pasó a ser visible. No olvidemos que los principios de la revolución francesa fueron libertad, igualdad y fraternidad.  Alguien puede querer agregar a esta mini lista, la primera constitución moderna (para no tener en cuenta la de Juan Sin Tierra, de 1215 en Inglarerra), la de los Estados Unidos de 1776.  Pero  yo quisiera recordar que esa constitución no consideraba a los esclavos con los mismos derechos que los blancos. Nació sobre una base de perpetuar la desigualdad. Recordemos que allí surgió el tema de los compromisarios electorales o electores, convirtiendo a Estados Unidos en un país, que hasta el día de hoy, la voluntad popular queda anulada ante este anacrónico sistema de electores.

Y fueron los diferentes movimientos socialistas los que dieron visibilidad a las desigualdades de todo tipo que existen en la sociedad. Especialmente los socialistas utópicos. Marx y Engels no hicieron más que aprender de esos socialistas utópicos. Y aquí surge la gran diferencia en el tratamiento de las desigualdades entre el comunismo y el socialismo. Los comunistas plantean erradicar por completo esas desigualdades. Mientras que el socialismo sólo busca minimizar esas grandes desigualdades. Se podría decir que uno tiene los pies en la tierra, mientras que el otro vive en un mundo de sueños.

La planificación de las actividades económicas y sociales

Otro elemento importante es la planificación de las actividades económicas y sociales. La planificación como la desigualdad, se tiene que analizar desde un punto de vista histórico. Antes de la revolución industrial, en la época de las monarquías absolutas, la planificación era una especie de intromisión a esos poderes absolutos y divinos de los monarcas de la época. Porque la planificación implica, por un lado, prever el futuro, y por otro, decidir las acciones que se van a hacer en ese futuro. Todo dentro de un marco de objetivos, también con visión de futuro. Y eso coartaba las decisiones divinas de los reyes.

Hoy, sin embargo, cualquier persona con medio dedo de frente, considera que es necesario. Y que lo aplicamos cada día, en nuestra vida diaria. Hasta cuándo vamos a ir de compras al supermercado, hacemos una planificación rudimentaria. O cuando vamos a viajar.

Pero, en los años del s.XIX, cuando el liberalismo estaba en su versión distorsionada, generada por el capitalismo salvaje,  la cosa era distinta. Para que los empresarios desbocados en su ambición de ganar dinero, no tuvieran problemas, surgieron las más lamentables interpretaciones del liberalismo. Interpretaciones que aún hoy están muy vigentes. Entre ellas está  el concepto de libertad. Se apropiaron de este concepto y lo redefinieron de acuerdo con sus intereses. Y en ese concepto de libertad no cabían ni las regulaciones ni la planificación. Porque estaban en contra de ese principio sagrado de Libertad. Una concepción que recuerda, en el campo de la religión, a los fundamentalistas. Que ha desembocado en los fundamentalistas ideológicos de diferentes pelajes.

Un paseo por la historia

Pero hoy, las regulaciones y la planificación están en casi todos los gobiernos. Naturalmente que con enormes diferencias. Pero los conceptos de planificación y regulación han sido aceptados.

Volvamos a Marx y Engels. Ellos, abogan por una planificación de la economía… y de la sociedad. Una planificación como respuesta a que el sistema capitalista no produciría lo que realmente necesita la sociedad. Lo cual lleva  a un mal uso de los recursos. Y esto es una realidad, cuando vemos la cantidad de productos alimenticios que se tiran a la basura. Mientras una parte del mundo pasa hambre.

El caso de la URSS

Pero como la teoría es una cosa y la práctica es otra, cuando se crea la primera república “comunista”, es decir, la URSS, la cosa se desvió por el camino del totalitarismo. Fue un Estado que nació en unas condiciones muy especiales. Y la principal era la escasa posibilidad de supervivencia. Una posibilidad de supervivencia que se veía amenazada desde el exterior y también desde dentro. Y para sobrevivir aplicaron una planificación de guerra. En la cual el que no hacía lo que debía se le trataba como a un traidor. Y a los traidores, en épocas de guerra se les mata o se les mete en prisión. Así que esa planificación resultó, eficaz en muchos aspectos, pero con una cara también con muchas manchas. Y la planificación, por extensión, pasó a tener mala prensa.

La Gran Depresión

Pero, en la realidad, los países occidentales también planificaban y regulaban. Un poco a escondidas, pero lo hacían. Especialmente con la Gran Depresión. Hubo que crear regulaciones en el mundo de las actividades bursátiles. Y Roosevelt salvó a USA gracias al New Deal. Y no debemos olvidar que ese New Deal fue un conjunto de acciones políticas intervencionistas y reguladoras de la actividad económica y en el marco social.

La planificación después de la Segunda Guerra Mundial

Y después de la Segunda Guerra Mundial, Europa se rehízo gracias, en buena medida, porque se aplicaron regulaciones a la actividad económica y se establecieron planes de reconstrucción. En definitiva, PLANIFICACIÓN, pura y dura.

Pero, volvamos a Marx y Engels. Ellos pensaban en una sociedad ideal, la sociedad comunista, con una fase intermedia, la sociedad socialista. En la sociedad comunista todo estaría planificado, incluso las actividades sociales. Pero esa planificación no implicaría imposición. No, porque en esa sociedad ideal, auto gestionada, habría una planificación en la que participaría toda la sociedad. Y en la etapa intermedia, el socialismo, habría algunas actividades planificadas y otras no.

La planificación en el mundo actual.

¿Y qué pasa hoy?. Pues, simplemente que todos los países de alguna manera planifican. Y es lo lógico. La gran diferencia es que en el comunismo TODA la actividad económica estaría planificada, mientras que en el socialismo conviven las actividades planificadas con las que no lo están. Como también sucede en el capitalismo del siglo XXI. Aunque en menor medida.

Por otro lado, los estados que hoy se dicen comunistas, como es el caso de China, tienen, es verdad, una economía totalmente planificada, donde se dejan áreas para la actividad privada.

O sea, que eso de la planificación y la regulación, hoy por hoy, se ha de plantear en otros términos: que la planificación y la regulación sea la correcta. Que no se exceda, pero que  tampoco esté dominada por determinados grupos políticos y económicos. Porque si es así, se crearían leyes al servicio de esos grupos de interés. Y la planificación y la regulación entonces también  estarían al servicio de sus intereses. Y no del pueblo, como pretendían Marx y Engels.

Cómo se retribuye al trabajador. Otra de las grandes diferencias entre socialismo y comunismo

Otro elemento diferenciador es la forma como se retribuye el trabajo. En el caso de la teoría marxista, el trabajo deja de ser un elemento enajenante. Según dicha teoría, el trabajo en el sistema capitalista es una necesidad ineludible, una obligación. Porque esa remuneración le permite tener unos ingresos con los cuales poder sobrevivir. Y es enajenante, además, porque está sujeta a las reglas que ponen los empleadores. Y también  porque tiene una doble cara: la cara buena, o más o menos buena, cuando tienes trabajo, y la mala, cuando estás en paro.

Además, en la época de Marx y Engels el despido era libre. Después fueron surgiendo las leyes que protegían al trabajador. Las leyes que restringen el despido, el derecho a huelga, las que regulan las condiciones laborales, etc. Recordemos que no existían regulaciones en los temas laborales, y que el día del trabajo (1 de mayo) es por los Mártires de Chicago. Cuatro sindicalistas norteamericanos ejecutados por participar en una lucha no violenta por una jornada de 8 horas. ¿Cuándo? En el año 1886. Y Marx había muerto en 1883.

Hubo que esperar hasta el año 1932, con los experimentos de Hawtorne, para que se demostrase que los trabajadores podían rendir más si sus condiciones laborales eran mejores

O sea, que la afirmación del marxismo, en esa época era absolutamente justificada. Otra cosa es que la situación laboral hoy en día haya cambiado. No en todas partes, pero sí en algunos países. El estado del bienestar trajo consigo un trabajo que, posiblemente, dejó de ser enajenante. Pero también hay que reconocer que el estado del bienestar está siendo objeto de muchos recortes. Quizá demasiados. Y los soñadores del despido libre parece que van en aumento. Según ellos el despido libre asegura el trabajo para todos. Pero eso es un tema que se sale del contenido de este artículo.

La visión comunista

Volviendo a la teoría marxista del comunismo, cuando se llegara, que nunca ha pasado, a la fase de una sociedad comunista, en esta sociedad el trabajo ya no sería enajenante. Se trabajaría, en cierta forma, por amor al trabajo. Cada persona haría lo que más le satisface y de acuerdo con sus capacidades. Trabajaría con un sentido social, de comunidad, pensando en el bien de la sociedad, y no sólo en sus intereses personales. Una visión que no tiene en cuenta una cosa clave: la condición humana. Pero eso tampoco es tema de este artículo.

La visión socialista

¿Y qué pasa con el socialismo?. En el socialismo, el trabajo sería como es hoy. Pero regulado adecuadamente. Y cada trabajador recibiría un sueldo de acuerdo con sus capacidades. O sea que, según como se mire, estamos en una sociedad socialista, de acuerdo con la forma cómo se retribuye el trabajo. Naturalmente, como ya se ha dicho, con países en que esto no es así.

Y, de paso, voy a dejar caer un tema para las reflexiones del lector. Naturalmente, si quiere hacerlo. Y es poner sobre la mesa el tema de la evolución tecnológica. Del mundo que se nos avecina, con unos robots que van a hacer nuestro trabajo. ¿Qué pasará entonces con estos conceptos tradicionales del trabajo? ¿Será un caos o se llegará al mundo ideal que habla la teoría marxista? Si el lector tiene la bola de cristal donde puede ver el futuro, le agradecería que me enviase un comentario.

La orientación de toda la actividad: a la sociedad o al individuo

Como ya se ha dicho antes, la sociedad comunista está orientada a los intereses de la comunidad. Y en este aspecto sí coinciden con el socialismo. El socialismo también es contrario al individualismo. Las distintas versiones del socialismo son contrarias a la versión individualista. Porque consideran que el individualismo es, en alguna forma, el causante de todos los males de nuestra sociedad. Veamos un ejemplo: en esta época de pandemia, estamos viendo la pugna entre los que viven dentro de una burbuja individualista y los que no. Los que viven dentro de esa burbuja tienden a volverse negacionistas y solo les preocupa su interés personal. Desobedecen las órdenes que dan las autoridades, si hay toque de queda lo desobedecen y así un largo etcétera.

La visión del sistema capitalista

Terminaré este análisis con la visión que tiene cada uno del sistema capitalista.

Desde el punto de vista de la teoría marxista, por lo que los comunistas marxistas y los socialistas marxistas opinan lo mismo, el capitalismo es la causa de los males de nuestra sociedad. Males como la desigualdad, en todos sus aspectos, el individualismo que se ha apoderado de prácticamente toda la sociedad, la deformación de los valores, etc, etc. Por lo tanto, la conclusión importante es que el capitalismo debe desaparecer.

Pero el socialismo no es sólo el socialismo marxista. Hay muchas más versiones, como he tratado de explicar en mi artículo “Las diferentes clases de socialismo”. Y en estas diferentes versiones, hay cabida al capitalismo. O sea, hay una parte, cada vez mayor, de socialistas que aceptan que deben convivir con el capitalismo.

Y, en la realidad, el mismo comunismo, como es el caso de China, convive con el capitalismo.

Así que el socialismo y el comunismo, se han dado cuenta que el capitalismo está ganando la batalla. Y como dice algún proverbio, cuando no puedes vencer únete a tu enemigo. Es lo que está pasando actualmente. Y el capitalismo está en algunos aspectos acercándose al socialismo y el socialismo está haciendo lo mismo respecto al capitalismo.

Unas reflexiones finales sobre las diferencias entre socialismo y comunismo.

Hay un par de temas que tienen que ver con las diferencias entre el comunismo y el socialismo, en el plano del mundo real. Estos temas no se van a tratar en este artículo, y sólo los mencionaré. Los temas a los que me refiero son los siguientes:

a) Los partidos políticos.- Las ideologías son una cosa, son la parte teórica. Porque la parte práctica es el papel de los partidos políticos. Y dentro de esos partidos la o las personas que ejercen el liderazgo. A lo que hay que agregar la condición humana, con sus tendencias a la corrupción, al odio, a la venganza y a otro sinfín de males. Y naturalmente no se puede dejar de lado el factor idiosincrasia de cada sociedad en particular. Lo que hace que el comunismo y el socialismo, llevados a la práctica, pueda ser que se alejen mucho de la teoría.

B) Los Estados. Así, cuando un Estado se ha declarado socialista o comunista, hay detrás uno o varios partidos políticos, con sus respectivos líderes, que le dan la forma real a los estados que se declaran socialistas y comunistas.

Estos temas los iré tratando en artículos futuros. Aunque ya los he tocado en algunos post anteriores como es el caso de “Los males de los políticos“.

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Más información relacionada publicada  en este blog

Ideologías políticas. Qué son y algunas clasificaciones .

La ideología liberal

La ideología conservadora en el mundo. Una introducción a la otra cara de las ideologías de derecha o centro derecha.

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Otros artículos relacionados publicados en otros medios

La diferencia entre socialismo y comunismo explicada. Un interesante artículo, que en mi opinión merece ser leído.

Las 5 diferencias entre socialismo y comunismo. Otro artículo muy interesante.

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10 Respuestas

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