Populismo. De la Rusia de los zares a Trump

Populismo politico

Imagen de fondo: La Plaza Roja en 1802. Pintura de Alekséyev. Wikipedia

 

POPULISMO POLITICO

El término populismo originalmente fue utilizado en los ámbitos académicos. Pero poco a poco se fue convirtiendo en una palabra de uso común. Los políticos y los periodistas han contribuido a que su uso se vulgarice y además, se le dé un significado a la carta de las necesidades de  determinados políticos o periodistas .

Un poco de historia

Según parece se usó por primera vez en Rusia, allá por el año 1878, para describir una de las fases del desarrollo del movimiento socialista de esa época en ese país.

Esta fase se caracterizaba por su contenido anti intelectual. En ella había una especie de odio a todo lo que “oliese” a intelectual. Esta postura se ha visto en muchos momentos de la historia, como en el caso de los khmer rojos, en Camboya (véase las Purgas )

Por otro lado,  los militantes socialistas debían y así lo hacían (según ellos) aprender del pueblo. No debían actuar como sus líderes, sino aprender de ellos. El pueblo era el gran concepto en esos años.

Pero poco después, en el marxismo, se le da un significado peyorativo. En ese momento histórico, los marxistas rusos llamaron peyorativamente “populistas”, a los socialistas que  pensaban que serían los campesinos los verdaderos sujetos de su revolución. Se ha de tener en cuenta, que estamos en Rusia, donde el desarrollo industrial era muy escaso y la gran mayoría del pueblo que padecía la dominación de las clases dirigentes eran campesinos. No se debe olvidar este hecho, porque este fenómeno surge en nuestros días de la mano de los sectores menos cultos y más desamparados de los países industrializados.

Pero lo concreto es que son los propios marxistas y el movimientos socialista internacional el  que llama populistas a los que se identificaban con los movimientos campesinos y eran nacionalistas. Aunque se opusieran a las clases dominantes y tuvieran un carácter progresista, lo que les diferenciaba era su relación con los movimientos campesinos y ese carácter nacionalista.

Mientras poco a poco va desarrollándose un movimiento socialista internacional. Y empieza a producirse una diferenciación entre populismo y socialismo. El populismo es un movimiento progresista, opuesto a las clases dominantes. Pero a diferencia del marxismo es un movimiento que se basa en los campesinos y es nacionalista. En cambio el socialismo está basado en la “clase obrera” y es “internacional”.

Mientras pasaba esto en Europa, en USA surge un movimiento parecido, el PEOPLE’S PARTY (Partido del Pueblo) allá por el año 1891. Es un movimiento de los granjeros pobres, que quieren progresar y son contrarios a las élites. Es fundamentalmente un movimiento antielitista. Y también fue considerado populista en un sentido peyorativo. ¿No nos recuerda algo a los sectores que han apoyado a Trump?

Las teorías de Edwards Shils

El término fue cayendo en el olvido, hasta que en los años 50 del pasado siglo, el sociólogo  Edwards SHILS, plantea que el populismo no es sólo un movimiento, sino una ideología. Con esto da un paso adelante y un cambio radical al término populista. Al pasar a ser una ideología, se transforma en algo más profundo. Ahora es una ideología basada no sólo en los campesinos. Es una ideología que tiene sus raíces en contextos urbanos y rurales. Y que además se puede desarrollar en sociedades de todo tipo. No está limitado a ningún tipo específico de sociedad. Su fuente es el RESENTIMIENTO. Un resentimiento generado por un orden social impuesto y controlado por una clase dirigente que impone sus normas. Normas que les favorecen y que perjudican a la gran mayoría de la población.

Esta percepción de los hechos, esta visión de la realidad da nacimiento a una serie de movimientos con objetivos muy diferentes, pero con una misma raíz: el resentimiento hacia las clases dirigentes.

Los movimientos populistas en el siglo XX

Entre estos movimientos, hay algunos que han marcado el desarrollo histórico: el bolchevismo en Rusia, el nazismo en Alemania y el Macartismo en Estados Unidos. Todos sabemos lo que estos movimientos generaron en la primera mitad del siglo veinte. El nazismo y el macartismo eran movimientos nacionalistas. En cambio el bolchevismo no, aunque hubo dentro de ellos una corriente nacionalista que ha sido denominada nacional bolchevismo. En todo caso sí todos eran antielitistas, por lo que se podrían calificar de populistas, excepto el bolchevismo, de acuerdo con el concepto peyorativo de la época.

Por otro lado, entre los años 1960 y 1970 en América Latina surge otra serie de movimientos reformistas: Perón en Argentina, Vargas en Brasil, Cárdenas en Méjico. Todos estos movimientos trataron de mejorar los derechos de las clases más bajas de la sociedad. También pueden ser considerados nacionalistas y antielitistas.

Las características que unen a estos movimientos son:

  • Su carácter personal. Es el líder el que mueve a la gente. No son las instituciones. Son movimientos marcadamente personalistas.
  • Son altamente emotivos. No tienen una base racional. Su fuerza está en el manejo de las emociones de los pueblos como masa social.

Es  en los años 70 cuando se empezó a hablar de estos movimientos como contrarios a las democracias que podríamos llamar “normales” Es decir, las democracias basadas en las ideologías liberales.

Su fuerza está en el resentimiento. Es, como ya se ha dicho una ideología del resentimiento

Y naturalmente es vista como una amenaza a la “democracia”. Y por lo tanto, como una ideología y unos movimientos altamente negativos

Todos estos movimientos, de acuerdo con las teorías de Shils, tienen un marcado carácter de resentimiento. En el caso de Mc Carthy el resentimiento, más bien el odio, es hacia los comunistas, llegando a la famosa “caza de brujas”.

Las teorías de Ernesto Laclau

Por otro lado, surgen las teorías del filósofo  Ernesto LACLAU, quien le da un sentido positivo.  En su obra lo diferencia del antiguo concepto de lucha de clases, un concepto de una oposición binaria de fuerzas, que es en  alguna forma la base del marxismo. Laclau dice que no existe sólo una oposición binaria. Lo que hay en la sociedad es una PLURALIDAD DE ANTAGONISMOS. Es decir hay una gran cantidad de variables o fuerzas que chocan. Están las fuerzas económicas, las sociales, etc. Ya no es una ideología basada en el resentimiento. Es una ideología que surge de los antagonismos entre las diferentes fuerzas que conviven en cada sociedad.

Es la lucha del PUEBLO contra unas minorías privilegiadas que dominan la escena política y económica.

En el plano político, ese antagonismo se da entre los intereses del PUEBLO y los intereses de la minoría privilegiada.

Este antagonismo conduce a una radicalización democrática. Y lo que es más importante, a dejar de considerar al término populista como algo malo. Y así ha surgido el Kirchnerismo en Argentina y Podemos en España, que se han auto calificado de movimientos populistas.

Y naturalmente, los partidos tradicionales, en especial los liberales y conservadores, han visto estas corrientes como una gran amenaza. Y han dado fuerza al uso peyorativo del término populismo. Y lo han llamado la AMENAZA POPULISTA.

La situación actual

El uso posiblemente inadecuado del término populismo, ha llevado a los políticos y a los medios de comunicación a tildar de populista a cualquier corriente política que sea un poco molesta. En la actualidad es más bien un cajón de sastre donde se mete todo lo que molesta. Especialmente si lo hace a los poderes económicos y políticos.

Hoy podríamos ver varios grupos completamente diferentes que han sido calificados de populistas:

  • Los gobiernos en países que no se alinearon con USA y el FMI.
    • Venezuela
    • Nicaragua
    • Argentina
    • Bolivia
    • Paraguay
    • Ecuador
    • Brasil
  • Silvio Berlusconi en Italia. The Economist lo ha calificado como el gobierno del patronazgo y la corrupción
  • En Europa. Según el New York Times, son populistas los movimientos que están proponiendo poner límites a la migración interna y los euroescépticos
  • etc

El populismo macroeconómico

También los medios y los políticos hablan de un populismo macroeconómico. Algunos ejemplos:

  • Las políticas poco amigables con los empresarios. El neoliberalismo se basa en que la economía funciona gracias a la actividad creadora de empleo y de riqueza de los empresarios. Pero no critican si eso sucede a costa de un crecimiento de la desigualdad. Lo concreto es que cualquier medida que ponga “trabas” a la actividad empresarial es populista. Por ejemplo, subir los impuestos a los que más ganan. Esto es una mala política, porque los que más ganan son los mejores, y por lo tanto los que pueden crear empresas o los que al trabajar en ellas les permiten triunfar. Es su manera de  pensar.
  • A Obama se le tildó de populista porque en alguna ocasión dijo que los ricos debían pagar un poco más de impuestos.
  • Hablar de la desigualdad de ingresos también es catalogado por muchos como una muestra de populismo.

La diferente vara de medir

Se pueden hacer unos comentarios sobre esta actitud, a todas luces marcada por la hipocresía. Cuando Noruega, por ejemplo, aplica impuestos más altos a los ricos, se habla de políticas social demócratas, que no escandalizan a nadie. Pero si otros países, en especial, los países latinoamericanos y los del sur de Europa lo plantean, entonces los medios y los políticos tradicionales hablan de planteamientos populistas.

Las medidas económicas en las que se inspiró Perón (Argentina) fueron el NEW DEAL de Roosevelt. Nadie le dijo a Roosevelt que era un populista, sin embargo a Perón se le ha considerado como tal.

En España, a Podemos se le considera un movimiento populista. Y no olvidemos que ellos mismos se califican de tales. Son populistas de acuerdo con el pensamiento de Laclau. Pero si nos basamos en el uso vulgar de la palabra, tendríamos que meter en el mismo saco también a los partidos tradicionales, es decir, al PP y al PSOE. Simplemente porque de acuerdo con el uso vulgar del término han mentido prometiendo cosas que no pueden ni pensaron cumplir.  Sin embargo, en ese uso vulgar se está confundiendo populismo con demagogia. Las mentiras del PP, principalmente, y del PSOE, en menor medida, no son populismo ni según las ideas de Shils ni de Laclau. Lo que ha sido esa forma de actuar es demagogia, que es otra cosa muy distinta.

El problema de las migraciones

Y si nos referimos al problema de las migraciones, vemos a algunos que son favorables y otros que no lo son. En los que no lo son, hay componentes racistas y xenófobos. Y se les tilda también de populistas. Pero lo cierto es que en la vieja Europa, desde sus sagradas instituciones, se están hipócritamente cerrando las puertas a los refugiados. Toman acuerdos según los cuales cada país debe acoger a un determinado número de personas. Pero no establecen ninguna sanción para el que no lo hace. Y es así, como el gobierno de España, solo acoge  a una pequeña parte  y nadie dice nada. Es la política de decir una cosa y luego hacer otra. Es la política de las apariencias. Lo importante es guardar las apariencias y callar. El que critica es populista.

Por otro lado están los vergonzosos acuerdos con Turquía para evitar que los refugiados lleguen a Europa.

Populismos de izquierda y populismos de derecha

Llegamos así a una conclusión: los populismos de izquierda son algo muy malo que hay que evitar a toda costa. Mientras que los populismos de derecha son otra cosa. No son tan malos. Hasta podemos ganar algo con ellos. La bolsa de Estados Unidos está mejor que nunca. Y se olvidan de cómo permitieron a Hitler, un populista de derecha, que creciera y llegara a convertirse en el gran monstruo que fue. Pero pocos recuerdan que la culpa no es toda de Hitler. Hay una gran culpa de todos los que miraron para otro lado y llegaban a acuerdos con su gobierno.

El nuevo gran populista: Donald Trump

Y a Donald Trump se le acusa de populista. Sin embargo, su partido el republicano, le está apoyando en las decisiones que está adoptando. Y nadie puede calificar de populista  a un partido con la tradición que tiene el partido republicano en Estados Unidos.

Es que estamos ante un populismo de derecha. Y  una realidad, si el populismo permite gobernar, bienvenido sea.

Y el triunfo de Trump está dando alas a los populistas de la derecha  Europea

Hitler utilizó el tema de la raza y a los judíos como chivos expiatorios para ganar el apoyo del pueblo alemán. Trump utiliza a los inmigrantes, especialmente a los mejicanos, a quienes los acusa de quitarles el trabajo a los habitantes buenos que viven en Estados Unidos: los blancos y los otros que se han ganado el derecho a ser considerados buenos ciudadanos. Y los emigrantes además de quitarles puestos de trabajo traen delincuencia, malas costumbres, en definitiva, son una escoria a la que no hay que permitir la entrada.  Y a los que están dentro hay que echarlos. A eso se le agrega el terrorismo. Entonces  una parte importante del pueblo americano compra ese discurso.

Mientras en Europa, hay un discurso parecido. En el Brexit hay un fondo de nacionalismo populista (según las ideas de Shils) y de aversión a los inmigrantes. En Inglaterra han aumentado los ataques de odio racial. Y lo más preocupante es que una parte de la derecha y la izquierda laborista de Jeremy Corbyn están unidos en este discurso

Hay otro elemento común: el odio a las élites. En el caso de Hitler y también de Trump y de los populismos en Europa hay un desprecio hacia las élites intelectuales. Hitler las atacó y eliminó. Trump tiene en esas élites a sus grandes detractores.

Sabido es que el que piensa no conviene a ciertos gobernantes. En el populismo (siempre según Shils), puede crecer la plaga del odio a quienes no piensan como uno.

Y los americanos que no votaron ahora pueden estar arrepentidos. Hillary Clinton no gustaba a muchos de los que votaron por Obama. Pero los demócratas pusieron a Hillary, y muchos se quedaron en sus casas. Y otros cambiaron su voto.

Los cuatro significados de POPULISMO

Si hacemos un resumen, veremos que el término populismo puede tener cuatro significados, según sea quien lo esté utilizando.

Populismo como cajón de sastre para actitudes que van desde la demagogia hasta  las contrarias a lo políticamente correcto.

Aquí encontramos la mayoría de los usos que dan los medios de comunicación y los partidos tradicionales a este término. En muchos casos, más que populismo nos encontramos con posiciones demagógicas. Así, por ejemplo, para los medios decir que un político es un demagogo, posiblemente tenga menos tirón que si se dice que es populista. Y todos sabemos que en estos momentos lo principal son los niveles de audiencia.

También en este grupo está el uso del término populista para criticar a aquellos movimientos que no están en la línea de lo que se considera políticamente correcto. Un ejemplo es el caso de Donald Trump. Se le califica de populista, cuando quizá se le podría haber criticado por ser demagogo. Sin embargo, si se le hubiese calificado de tal, esto podría ser criticado y con razón, porque está intentando hacer todo lo que prometió.

Pero, lo que sí está haciendo es poniendo del revés todo lo que se consideraba políticamente correcto. Y otras de sus cualidades son su aparente nacionalismo. Digo aparente porque quizá sea una postura para ganarse al pueblo americano.

Populismo según Shils

Si seguimos las ideas claves de Shils, los signos esenciales del populismo son el resentimiento hacia unas clases dirigentes. En este caso, como en el anterior el concepto tiene una connotación negativa. Está mal que unas clases dirigentes imponga unas leyes que les favorecen y perjudican al resto. Pero la solución no es este populismo, que está marcado en muchos casos por actitudes de odio hacia esas clases dirigentes y por una excesiva personalización de los líderes. También en esta versión del populismo, hay una clara amenaza a la democracia liberal, considerada como la única con capacidad para mantener el equilibrio entre las clases dirigentes y el resto de la población.

Populismo según Laclau

Esta es la versión positiva del populismo. En ella el populismo representa los antagonismos que existen en toda sociedad, entre las diferentes fuerzas que la integran. Entre ellas están los antagonismos económicos, políticos y culturales. En esta versión ideológica del populismo, estos antagonismos son fruto de la confrontación existente entre los intereses de las clases dirigentes y los del resto del pueblo. Es un concepto  positivo, porque es correcto que el pueblo luche por una vida mejor y se enfrente a las desigualdades generadas por esas clases dirigentes.

Por último, la identificación de populismo con nacionalismo

Si hacemos un paseo por la prensa mundial, veremos que a los movimientos nacionalistas que afloran por el planeta, también se les está calificando de populistas. Así ha pasado con los movimientos de extrema derecha en Europa y a los que han apoyado al Brexit, en el Reino Unido. Esta versión del término tiene su origen en las primeras versiones del mismo, allá por el siglo XIX en Rusia. Recordemos que la primera vez que se usó el término fue para usarlo peyorativamente con los movimientos socialistas en la Rusia de los zares, movimientos marcadamente nacionalistas.

Dos variables que no se tienen en cuenta.

Terminaré este artículo haciendo mención a dos variables que a veces se olvidan. Las ideologías, pueden ser buenas o malas, según sea quien las analiza. Pero las ideologías deben ser llevadas a la práctica por las personas. Y aquí entran en juego esas dos variables que solo mencionaré

  • Para aplicarla se necesitan unos procedimientos, unos métodos. Y esos métodos pueden ser buenos, mediocres o malos. Y se necesitan personas que los apliquen, y aquí volvemos a encontrarnos con personas capaces, mediocres e inútiles
  • La condición moral y ética de los líderes. Una cosa es la ideología, pero otra cosa son los líderes que las aplican cuando llegan al poder. Una cosa es un líder honesto, incorrupto rodeado de gente como él, y otra es un líder ambicioso, corrupto, deshonesto rodeado de personas que son también como él.

 

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