Los defectos de los políticos, verdades y mitos

Los defectos de los politicos

Trump y Kin Jong-un en Singapur. Imagen Wikipedia,

Los defectos de los políticos, verdades y mitos

Segundo post iniciado con el artículo Los males de los políticos. 

Cuando algo no funciona bien le echamos la culpa a los defectos de los políticos. A los ojos del gran público los grandes culpables de los males de la humanidad son los políticos. Sin duda hay algo de verdad. Pero no es del todo cierto. Hay muchos otros que tienen mucha culpa de nuestros males. Al fin de cuenta, los elementos y personas que hacen que el mundo funciones como lo hace, forman una telaraña que se une por líneas de causa y efecto. Y esas líneas van en las dos direcciones. Se retroalimentan.

En este post, sólo intentaré analizar las culpas o defectos de los políticos.

Los que aparecen a continuación no son todos, pero quizá los que más nos vienen a la mente

Intereses personales por encima de los intereses nacionales.

Los políticos ponen sus intereses personales y/o los de su partido por encima de los intereses nacionales.

Y esto desgraciadamente es una realidad, no en todos los políticos, sino en una parte de ellos. Y naturalmente, en unos países más que en otros. Un ejemplo: España y la reciente investidura fallida del candidato Pedro Sánchez. Todo parece indicar que en este caso el fracaso se ha debido a los egos y a la lucha de intereses personales y de partido, de quienes debieron llegar a un acuerdo. Una culpa compartida entre el candidato y quien debió apoyar su investidura: Pablo Iglesias.  Sin embargo, en el otro extremo, podemos poner a Angela Merkel, de Alemania, quien ha tomado decisiones a favor de la acogida de refugiados sirios, que le ha significado un gran coste personal y político. Ella no tuvo en cuenta sus intereses personales, sino los de esa gente que huía para salvar sus vidas.. La cara y cruz de una afirmación fácil.

Ambiciones personales

Los políticos ponen la política y los posibles cargos que puedan ostentar al servicio de sus intereses personales y de sus ambiciones de poder.

Esto no es lo mismo que se dice en el apartado anterior. Es un complemento de lo anterior. El apartado anterior se refiere a dejar a un lado los intereses nacionales y aquí es un paso adelante: es poner la política al servicio de sus intereses personales y de sus ambiciones de poder. Es un paso adelante en el deterioro del papel del político. El caso más común de esta situación, son las dictaduras. Porque las dictaduras no surgen por cuestiones ideológicas. Esa es una forma de justificarlas. Es fundamentalmente por ambiciones de poder.

El problema es que, bajo la apariencia de democracia, en ocasiones los partidos políticos tienen una actitud parecida a la de los dictadores: la ambición de unos líderes, transforman esas ambiciones personales en las ideologías de sus partidos. Y hacen purgas al interior de los mismos transformando el partido en un cuerpo monolítico al servicio de las ambiciones del líder. En el pasado, Adolf Hitler fue un ejemplo llevado al extremo de esta situación. Pero si miramos a nuestro alrededor, podemos observar situaciones parecidas, aunque, claro está, muy lejos de ese genio del horror que el mundo tuvo que sufrir.

Falta de honestidad y ética

La falta de honestidad y de ética en sus actuaciones y sus decisiones.

Lo que nos lleva en muchos casos a la corrupción. Muchas veces oímos decir que los políticos carecen de honestidad y de un comportamiento ético. Tanto en sus actuaciones diarias como en las decisiones que adoptan. Y sí que seguramente habrá algunos que son así. Pero, como en todas las cosas, tenemos la costumbre de ver lo malo y generalizarlo. Sabemos por la prensa de la existencia de un político corrupto y nuestra primera reacción es meterlos a todos en el mismo saco. A veces, quizá muchas, haciendo una excepción: la de los políticos que están en nuestra línea ideológica (o eso creemos).

Creación de redes de poder

La tendencia a rodearse de  sus amigos, familiares e incondicionales.

Y crear unas redes de poder basadas en el clientelismo político, las estructuras familiares y los favores y sus contrapartidas. Indudablemente esto es una realidad. Pero, ¿no es así como funcionan todas las relaciones humanas?. Porque si pensamos un poco, en nuestra vida nos rodeamos de los que consideramos amigos, porque en ellos podemos confiar, y creamos también una red de favores. Y la familia, ¡qué importante es!. Y cómo en la política casi no hay ni barreras de entrada ni requisitos ni nada de nada, entonces, la vida misma, en su expresión más arcaica y primitiva se reproduce en el mundo político.

La necesidad de barreras de entrada

Entonces, ¿porqué nos quejamos?. Se debiera empezar por establecer barreras para ser político, pero eso nadie lo hace, ni nadie se atreve, porque habría quienes dirían que no es democrático. Pero yo pienso, en mi ignorancia, que una cosa es el voto (manifestación de la democracia) y otra cosa es tener la capacidad para decidir por nosotros. Por eso que yo opino, que ante esta crítica debiéramos plantearnos poner unas barreras de entrada (ahora prácticamente en todos los países es no haber pasado por la cárcel o cosas similares) y unos requisitos mínimos.

No estoy hablando de una meritocracia. Que está muy claro que la Universidad y los estudios no garantizan ni un comportamiento ético ni una capacidad de pensar en los demás. Que es lo que debiera hacer el político. Porque los políticos debieran estar al servicio de la comunidad que representan y no de sus propios bolsillos.

Volviendo atrás, esas redes no son malas en sí mismas. Lo son cuando se usan inadecuadamente.

Ejemplo reciente : en España, la nueva dirección nombrada por el partido Ciudadanos. Su líder, ha aumentado  el número de miembros con personas que se le suponen serán fieles a sus ideas. Ha creado una dirección en el cual las voces críticas casi han desparecido.

La falta de valores.

Su principal y casi único valor es su amor a sí mismo. A veces se oyen críticas de este tipo. Y puede que haya casos en los cuales este tipo de afirmaciones puede tener algo de cierto. Porque es verdad que hay algunos políticos con un ego un tanto exagerado. Pero una cosa es el ego y el amor a sí mismo y otra muy distinta la carencia de valores. El problema es que muchas veces, esos políticos suelen tener estas dos características. Quizá un modelo de este tipo de político sean Berlusconi, Trump y quizá Boris Johnson. Pueden llegar muy alto y ser muy peligrosos, pero no se puede generalizar.

La incapacidad de decir la verdad

La tendencia a mentir y calumniar a los contrarios, aunque sean de su propio partido. La mentira y la manipulación de la realidad son sus verdaderos valores.

Este conjunto de afirmaciones, parece que cada día va cobrando más fuerza. Y, naturalmente, junto a las otras percepciones, hace que haya una tendencia natural a la no participación. Sin embargo, tampoco aquí se debe generalizar. Volvemos a lo mismo. Unos pocos, que generalmente son los que están en el poder, puede que sean así. Pero hay otra cantidad importante de políticos que no son así.

Analicemos un poco. La política la realizan los partidos, a través de sus miembros, que son los políticos. Y tienen unos objetivos, buenos o no tan buenos. Esa no es la cuestión. El meollo del tema son esos objetivos. Y la consecución de los mismos los lleva a veces a hacer todo o parte de lo que se afirma al comienzo de esta sección. Es que “el todo vale” se hace quizá de una forma muy burda, como si los votantes fuéramos un poco tontos (y a veces sí lo somos). Pero para eso están los periodistas, que deberían ser la “conciencia” pública que obligase a que estas prácticas se redujeran. Las hemerotecas deberían estar más disponibles.

El papel del periodismo

Hay otro factor: a veces los políticos, que son seres humanos, no tienen la valentía de decir la verdad a sus votantes. Y entonces dicen verdades a medias, manipulan la realidad, por miedo a que la verdad, cruda y dura, les haga perder votos. Y escaños y por lo tanto, el puesto de trabajo. Es lo que, si rascamos un poco, pasa en todos los ámbitos de la vida. Lo que pasa es que, por ejemplo, en las empresas, hay mecanismos de control para evitar estas malas prácticas.

Los controles en la política.

Pero en la política, vuelvo a lo mismo, casi no hay controles. Claro que, alguno me dirá, sí que hay control, dado que existe eso que se llama el control al ejecutivo, en que los parlamentarios “controlan” lo que hace el ejecutivo. Pero, creo que eso en la realidad no funciona. Se tienen que establecer controles a todos los niveles. Controles que pueden ser de la misma sociedad. Como he dicho antes, con la labor periodística poniendo de relieve estas malas prácticas.

El problema es que el periodismo, a veces, está sometido a los intereses políticos, y calla y otorga. Por lo que, de nuevo, podemos decir que la culpa es compartida.

La falta de capacidad de gestión.

O de buscar a buenos gestores que formen parte de sus equipos. En vez de eso, como ya se ha dicho, se eligen a los que les siguen como perritos falderos.

Esto por desgracia, también es cierto en una buena parte de los países de este mundo. Pero no es una generalidad. Hay muchos lugares, o países, en que se eligen buenos gestores. Pero por desgracia, hay otros, en los cuales no es así. Y lo que en algunos casos es aún peor, y es que los buenos gestores, pueden llegar a molestar. Porque hacen informes que dicen la verdad. Y la verdad incomoda. Mucho se puede escribir sobre este tema, así que lo dejo para otro artículo.

El voluntarismo político.

Que muchas veces hace tomar decisiones que sólo pueden terminar en el fracaso. No basta querer hacer algo. Se deben tener los medios, las condiciones y las personas adecuadas. Y las cosas se deben hacer a través de un plan, con metas y submetas en el tiempo. Y esto es un problema del que adolecen no sólo los partidos o movimientos de carácter populista, sino también lo tienen partidos de corte tradicional o  con una gran historia a sus espaldas. Es el caso, por ejemplo, de lo que Boris Johnson está prometiendo a los ingleses, al ser elegido primer ministro. Tiene el aspecto de voluntarismo político, pero en su caso, también puede ser que lo haga conscientemente de que no lo podrá conseguir. Vaya a saberse.

La falta de respeto a sus rivales.

Especialmente a los de los partidos de ideologías diferentes. La ausencia de respeto es también un grave defecto que muchos de los políticos en la actualidad suelen tener. En especial en épocas de elecciones. Pero no sólo allí. También en sus sesiones en el Congreso, Parlamento o Senado. El insulto ha pasado a formar parte de la vida política cotidiana, en quizás demasiados lugares.

Excesivo ego.

Ya se ha mencionado esta característica de algunos, o quizás muchos políticos. Pero por su influencia en su forma de actuar y decidir, le he abierto un apartado separado de los demás. Y es que el ego, puede ser un gran problema para llegar a acuerdos. Y la labor de los políticos debiera ser esa. Incluso cuando gobiernan en mayoría absoluta. Las decisiones con participación de todo el mundo, son decisiones que se aceptan mejor. Y por lo tanto, que también se pueden llevar a cabo más fácilmente. El ego, no sólo está presente en los altos cargos, como en los jefes del Estado, sino también en puestos intermedios. Y estos egos llevan a una cadena de tensiones, que pueden generar tensiones sociales, mala gestión, etc.

Demagogia.

Y en esta lista no puede faltar un problema que aparece en escritos, que podríamos llamar antiguos. Es decir, en periódicos y libros de principios del siglo pasado. Recordemos que la demagogia es prometer algo que sabemos que no se puede cumplir. Pero como los votantes eligen al que les dice lo que quieren oír, pues hacen eso. Les prometen cosas que saben muy bien que no van a cumplir, pero que les puede llevar a ganar las elecciones. Y tener el poder. Y después, como dice el dicho, en el camino se arregla la carga. Es cierto que se parece al voluntarismo y a la mentira. Pero no es lo mismo.

En el voluntarismo puede que lo que se promete se haga con el convencimiento de que lo pueden conseguir. Hay también un buen poco de querer ver sólo lo que se quiere ver. En la demagogia se tiene muy claro que se está prometiendo algo que no se  va a poder cumplir. Y no son mentiras, porque simplemente se está deleitando los oídos de los votantes con música celestial.

Conclusión

No es esta lista una lista con todos los defectos que se les suele criticar a los políticos. Pero quizá sean los que más problemas le generan a los ciudadanos. Los más dañinos.

Pero se ha de recalcar, que estos defectos no son generalizables. Por mucha rabia que nos den ciertas situaciones, debemos ser capaces de distinguir los actos que se hacen con honestidad. No es fácil, porque un mismo político lo podremos ver diciendo o actuando de forma honesta, y en otras en las cuales se asoman alguno de estos defectos. Pensemos que son humanos, como cualquiera de nosotros, y por lo tanto, tan imperfectos como cualquiera.

Por otra parte, podemos tener la tentación de generalizar. Por ejemplo, de decir que en los países de Centroamérica abundan estos problemas. Y que en Europa los políticos son diferentes, mejores seres humanos. Sin embargo, es recomendable escarbar un poco. Y veremos, por ejemplo, que en Centroamérica la corrupción y los males suelen estar en los gobernantes, pero que hay políticos que  se juegan la vida porque esa situación cambie. Y que muchas veces, las presiones de las grandes potencias, les convierten en verdaderos títeres. Mientras, por otro lado, en la Europa de las mil virtudes, hay movimientos políticos con líderes que tienen muchos de los problemas que se han enumerado anteriormente.

No nos dejemos llevar por lo que queremos oír

No todo lo que brilla es oro, ni plata lo que no brilla. No nos dejemos llevar por lo que queremos oír, ni por las apariencias. Y lo que leamos en la prensa, tengamos la capacidad de leerlo con espíritu crítico. Quizá sea mucho pedir, pero también se pensaba que nunca llegaríamos a la luna.

Y, por último, más de algún lector se estará preguntando porqué no aparece la corrupción en forma destacada en esta lista. La respuesta es simple: la corrupción no es una causa, sino uno de los más tristes y dañinos efectos de todos estos males .

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Más información sobre este tema

¿Es culpa de los políticos? El País.com. 29/10/2012

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Otros artículos de esta misma serie

Los males de los políticos

Los actores en el drama de los males del mundo

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2 Responses

  1. Eulogio González Hernandez dice:

    Creo que se equivoca cuando juzga las razones por las en Podemos, incluido Iglesias, de que solo aceptemos una coalición con poder para poder desarrollar una agenda social.
    La desconfianza nace de los continuos y sistemáticos incumplimientos de PSOE en ese tema.
    La reforma del 135 es la mayor muestra de ello y en la actualidad los incumplimientos de Sanchez de los acuerdos para llegar a ser elegido presidente del gobierno. Y hay otra mentira que yo defino como infame en el mismo momento de aprobar la constitución:
    El artículo 53.3 que saca el capítulo tercero título primero de la constitución haciéndole depender de las decisiones de los gobiernos y de las leyes que estos desarrollen.

    “El reconocimiento, el respeto y la protección de los principios reconocidos en el Capítulo tercero informarán la legislación positiva, la práctica judicial y la actuación de los poderes públicos. Sólo podrán ser alegados ante la Jurisdicción ordinaria de acuerdo con lo que dispongan las leyes que los desarrollen”
    Es decir que si uno decide establecer un salario mínimo de 100 al mes no se puede hacer nada.

     
    • Eduardo Escárate Ferrada dice:

      Buenos días Eulogio: En primer lugar, creo que en el artículo sólo digo que hay una culpa compartida entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. No he entrado más allá de emitir esa simple opinión. Y te la debo justificar. Y puedo estar equivocado. Son sólo opiniones. Son las siguientes: Pedro Sánchez y el PSOE es un partido de centroizquierda. Y en su interior hay mucha gente que bien podría estar en un partido de derecha. El movimiento del 15M fue un movimiento del cual nació Podemos. Y Podemos debiera ser fiel a los principios por los que ese movimiento nació. En mi opinión, no lo ha sido. Y se ha ido transformando en otro partido político, con todos sus defectos y virtudes. Pero, así y todo, es absolutamente necesario para hacer de barrera a las tendencias derechistas del PSOE. Es muy necesario. Pero creo que se está equivocando. Y lo que está haciendo es empujarlo hacia la derecha. Creo, también, que en una actitud política sin ambiciones personales, se debe buscar el mal menor. Y avanzar poco a poco, pero sin retroceder. Son demasiadas las veces en que por avanzar demasiado se ha perdido todo y se termina retrocediendo. Es el caso de Chile, hace algunos años, y de Grecia, hace muy poco. Creo que Podemos debe evitar por todos los medios que la derecha gobierne. Y tratar de que el PSOE gire a la izquierda. Pienso que en este momento lo está empujando hacia la derecha. Y el resultado de todo esto puede ser que terminemos todos perdiendo. Menos los de siempre. En todo caso, muchas gracias por tu comentario. Siempre ayuda a comprender mejor la complejidad de los hilos de la política

       

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