Coronavirus. La mayor crisis después de la segunda guerra mundial

Las claves del covid 19Coronavirus. La mayor crisis después de la segunda guerra mundial.

Esta grave situación hace necesaria la búsqueda de las claves del covid 19.La crisis del coronavirus, es considerada por muchos, la mayor crisis después de la segunda guerra mundial, a la que se ha visto abocada la humanidad. Y con estas situaciones extremas aparecen los caracteres más positivos de los seres humanos. Pero también los más negativos.

Entre los positivos, las personas que se ofrecen de voluntarios para ayudar, el personal sanitario que está trabajando hasta la extenuación, con riesgo de su propia vida. Con las vidas de muchos médicos y personal sanitario que se han perdido en esta lucha contra este virus

Pero por otro lado la cara más fea del ser humano, también aparece. Y, como dijo Antonio Costa [1 ], el  Primer ministro de Portugal, la actitud “repugnante” de una parte de los países de la UE, que se han negado a ayudar a aquellos que tienen problemas. Que han insinuado que están preocupándose demasiado de las personas mayores. Y que están descuidando la economía. Suena en la memoria como la resurrección de los fantasmas del nazismo.

[ 1 ]  El primer ministro portugués rechaza el discurso «repugnante» del Gobierno holandés sobre España. Artículo publicado el  28/03/2020 en La Voz de Galicia.

Otros artículos publicados en este blog sobre el coronavirus:

El impacto económico del Covid-19. Una visión desde la vida

Los protagonistas en esta gran crisis mundial.

La política.

La política es, desgraciadamente, muchas veces una muestra de la cara oscura del ser humano. En este momento en que el mundo entero está en lucha contra un virus que está matando, hay algunos, quizá demasiados, que están tratando de sacar réditos políticos.

Esta es una situación nueva. Incluso para la OMS, que recién el 11 de marzo declaró que esto es una pandemia.[ 1 ].

Debemos tener en cuenta, que en términos generales, al principio de esta historia, la actitud de todo el mundo fue que  lo que estaba pasando en otros países, no les iba a pasar a ellos. Pero, poco a poco, a medida que la pandemia se extendía, mayoritariamente han comprendido que esta crisis le va a llegar a todos. Con algunas tristes excepciones, como es el caso de algunos negacionistas. Por ejemplo, Bolsonaro en Brasil.

[ 1 ]. La OMS declara el brote de coronavirus pandemia global. 

 Esta es una situación nueva

Y antes de caer en la crítica fácil, hemos de tener en cuenta que esta es una situación nueva. Que casi nadie tenía experiencia de qué se debe hacer en estos casos. Quizá uno de los pocos países que tenían alguna experiencia fue China. Por eso supo actuar ante la crisis. Y también, por la misma razón, el resto del mundo pensó que era a lo más una epidemia. Y que no pasaría de contagiar a China, donde tuvo su origen, y a sus países vecinos.

Incluso la OMS, como ya se ha dicho, tardó en declararla una pandemia.

Y llegó a Europa, a los países más turísticos del mundo: Italia primero y luego España. Posiblemente estos países cometieron errores, pero no se puede negar que fueron los que primero se tuvieron que enfrentar a esta crisis en toda su magnitud. No tenían experiencia. Ni sus gobiernos ni sus habitantes. Y empezó la tragedia.

Y lo triste es que, ante la tragedia, en vez de luchar todos unidos ante un enemigo común, una parte del mundo político buscó obtener réditos. Entonces vieron un filón en los errores que se estaban cometiendo. Y también la televisión, en busca de una mejor cuota de pantalla, se cebó en los errores.

El negacionismo

Es cierto, que algunos gobernantes, unos pocos, han tenido una actitud negacionista, como ya se ha dicho. Es el caso de Trump, en Estados Unidos, que tuvo que cambiar de actitud, pero ya había perdido mucho tiempo. Hay que tener en cuenta que cuando llegó el virus a ese país, ya se conocía la experiencia de Italia y España y los errores cometidos.  Pero a Trump eso no le importó. Y su pueblo está pagando las consecuencias.[ 1 ]

El otro negacionista, es Bolsonaro en Brasil. Que cuando escribo  estas líneas aún seguía en esa postura [ 2 ] . En cambio, otros que al principio actuaron de una manera semejante, han sabido cambiar a tiempo. Es el caso de Boris Johnson.

Ahora toca luchar todos unidos contra el enemigo. Es una guerra. Una guerra mundial contra un virus que está arrasando no sólo con la vida de muchos sino con nuestra forma de vida. Está demostrando que nuestro sistema económico tiene los pies de barro.

[ 1 ] El coronavirus se enfrenta a Trump y a un frágil sistema sanitario en EE UU.

[ 2 ] Jair Bolsonaro insiste en que la crisis del coronavirus es solo histeria y sus exaliados sugieren que dimita.

Los intereses y el egoísmo en política

Pero, como en la política el juego sucio es muy común, una parte de la oposición (no toda), se está aprovechando de estos errores. En condiciones normales, es comprensible. Pero estas no son condiciones normales, sino excepcionales, en que los intereses de partido se deben dejar a un lado y luchar todos por superar esta crisis. Eso no excluye las críticas. Pero con sentido constructivo.

Debiéramos actuar  como hizo Clement Attlee [ 1 ] [ 2 ]  , un político laborista, durante la segunda guerra mundial. Entre los años 1940 y 1942, con Churchill como primer ministro, le apoyó plenamente, a pesar de ser un conservador. Comprendió que en ese momento, había un enemigo común contra el cual había que luchar unidos.

Así debiéramos actuar ahora. Pero a nivel mundial. Pero, por desgracia, el sistema actual nos ha convertido en seres demasiado  individualistas. Y prima el “primero yo y los demás que se salve quien pueda”. Lo están haciendo gobiernos como Alemania y Holanda, en el seno de la UE [ 3 ] . También algunos  empresarios que sólo ven una oportunidad para llenar sus bolsillos. Etcétera, etcétera.

[1] Clement Richard Attlee. Publicado por Exordio, un blog especializado en temas de Historia.

[2]El gobierno laborista de Clement Attlee y el Estado del Bienestar. Artículo publicado en Nueva Tribuna, sobre el papel de Clement Attlee en el nacimiento y desarrollo del Estado del Bienestar.

[ 3 ] La insolidaridad de Alemania, Holanda, Finlandia y Austria: se niegan a que los 27 países de la UE asuman la deuda generada por el coronavirus.

La economía

Esta tragedia, además de causar un enorme impacto en la salud de la población mundial, con una enorme cantidad de infectados y de muertos, está destruyendo la economía. La economía  a la que estamos acostumbrados. La economía de comprar y tirar. Esa economía individualista en que el medio ambiente no importa. Esa economía que sólo mira al presente y al futuro inmediato. Una economía que ha sembrado la desigualdad. Desigualdad económica entre las personas y los países. Una economía que ha inventado los paraísos fiscales, para que esa desigualdad entre personas, empresas y países, sea aún mayor.

Y naturalmente, una parte de los políticos han creído que debían  priorizar la economía sobre la vida. El resultado de esta priorización, ha sido que las personas mayores, las más afectadas por el virus, si enfermaban gravemente había que dejarlos morir.

Los defensores a ultranza de la economía

Las razones para los defensores de la economía por encima de la vida humana, son muchas. Pero, probablemente, estas sean las principales:

  • La infraestructura hospitalaria no tiene la capacidad para luchar por la vida de todos los enfermos, con independencia de su edad. Y por lo tanto, se debe aplicar una sanidad de guerra: si los medios escasean, esos medios se han de ocupar en los que son más productivos.
  • Las personas mayores, en especial los jubilados, ya han terminado su vida productiva. Ya son personas que sólo producen gastos. Por lo tanto, al morir, le hacen un favor a las nuevas generaciones

En resumen,  los más afectados son las personas mayores, los jubilados. Ya cumplieron su papel productivo y por lo tanto, no se deben gastar recursos escasos  en evitar que mueran.

 Salvar la economía o la vida

Indudablemente esta crisis va a afectar enormemente a la economía. Las bolsas mundiales caen, como en la Gran Depresión. Producto de la gran incertidumbre sobre el futuro. A esta fecha aún no se ha encontrado la vacuna que detenga su expansión, y por lo tanto no se puede  predecir cuándo se va a terminar esta crisis.

El hundimiento de la economía está implicando el cierre de muchas empresas. En especial las pequeñas y medianas empresas. Y con esto el paro, la falta de ingresos en muchas familias, el hambre, la pobreza y la desesperación. Desesperación que ya empieza a manifestarse en los intentos de saqueos de supermercados, en algunos países.

Y todo esto hace que los políticos se debatan en tomar decisiones difíciles. O le dan prioridad a las vidas humanas o a la economía. Pero, ambas cosas están íntimamente unidas.

Si le das prioridad a la vida, sin más, detienes la economía y más tarde o más pronto, la infección se detendrá. Pero el costo económico se llevará por delante a muchas empresas. Y puede suceder que, se detenga la infección, pero que no haya trabajo, y el paro se dispare. Y con él, el hambre y la muerte por inanición asomará en muchos países.

Si la decisión es salvar la economía, los pasos serán lentos. Las decisiones se retardarán todo lo posible. Pero esto tiene un enorme precio: la muerte de una gran parte de la población de mayor riesgo: las personas de edad avanzada y los que tienen enfermedades crónicas. Es aplicar, a lo bestia, los criterios de selección natural y de sanidad de guerra. Y ya hay unos cuantos políticos que los plantean en forma poco disimulada.

La difícil decisión de los políticos

Por lo tanto, los políticos se encuentran ante una disyuntiva muy difícil. Posiblemente la respuesta está en un punto intermedio entre esos dos extremos. Y ese punto intermedio nadie sabe cuál es.

Y para colmo, en muchos países, la oposición, del color que sea, busca sacar réditos electorales. El problema es que las críticas, puede en ocasiones  ser justas y  con buena intención. Pero las críticas constructivas y las que no lo son, se entremezclan, y la población se confunde. Tendemos a creer  influidos por la pasión, no por la razón.

Entonces, aparece el papel de algunos  medios de comunicación que buscan la audiencia por encima de los valores y que con sus noticias y comentarios complican más la toma de decisiones. Entonces,  los políticos que están en el gobierno no saben bien qué es lo mejor que deben hacer, y si las críticas buscan ayudar o sólo ganar votos.

Un dilema difícil, en que la parte oscura del ser humano encuentra alimento para sacar adelante sus más negativas aspectos: la insolidaridad, la ambición, los odios,  y un largo etcétera.

Y para colmo, entre las grandes empresas, las que producen insumos críticos, hay algunas que sólo piensan en aprovecharse de esta situación. Los mercados de los insumos críticos se han convertido en una especie de selva infranqueable.[ 1 ]

[ 1 ] Los gobiernos se desesperan por conseguir respiradores y los fabricantes avisan: no habrá para todos

Los insumos críticos y la actuación de los países ricos.

Y los países que no tienen la capacidad para fabricar esos insumos, como por ejemplo, los respiradores, tienen a la vista un panorama oscuro. No sabrán a quienes comprar, o no encontrarán quiénes les vendan. O no tendrán la capacidad económica para hacer frente a unos precios abusivos. Y la infección se cebará en ellos. Mientras, los países ricos exhibirán ante el mundo sus buenos números y criticarán a los países donde se muere la gente. Algunos han tenido la hipocresía de criticar a esos países e insinuar que las muertes son el fruto de su incapacidad.

Una de las claves del covid 19 es la insolidaridad de una parte de la Unión Europea

En el 2008, en la crisis ocurrida ese año, la UE mostró su cara oscura, y la posición de los países del norte de Europa con respecto a los problemas que tenían los países del sur. En esa ocasión los países ricos del norte tuvieron una actitud muy poco solidaria, hasta con unos rasgos de desprecio, con los países del sur. Esa actitud fue, posiblemente, el punto de partida  del crecimiento de los populismos en Europa.[ 1 ]

Ahora, la forma de actuar de la UE se repite. Los países que más están sufriendo los efectos del coronavirus, han pedido ayuda a la UE. Y, como en el 2008, la UE les está dando la espalda. España, Italia y Francia han pedido que se adopten medidas para paliar esta crisis. Pero la UE ha mostrado que en casos de crisis es insolidaria. Alemania y Holanda han encabezado la negación a adoptar medidas de verdadera ayuda. Afortunadamente, dentro de esos países hay quienes están por una UE más solidaria. Y ya se empiezan a ver algunos cambios de actitud. [ 2 ]

[ 1 ] El colapso de 2008: Populismo y desigualdad, el legado de la crisis que cambió el mundo

[ 2 ] Coronavirus: Partidos del Gobierno holandés critican la política de halcón de Rutte en la UE | Internacional | EL PAÍS

 ¿Se está desvirtuando la razón de ser de la UE?

Estas actuaciones de algunos países hacen ciertas las críticas de que la UE está al servicio de algunas economías. Y que las demás sólo les sirven para tener un mercado más amplio para sus productos. Es decir, para que sus economías se hagan más fuertes. Y así la desigualdad dentro de la UE aumente.

Esto no significa una crítica al concepto de la UE. Es una crítica a que el concepto por el cual se ha creado está siendo desvirtuado. Y los países fuertes, han logrado convertir a la UE en una institución de países de primer orden y de segundo orden. Donde mandan los de primer orden y establecen normas que les benefician. Es decir, una reproducción de la desigualdad que se da a nivel mundial.

Como alguno ha dicho, es una manifestación de la insolidaridad y la hipocresía humana.

Esta crisis debe hacer replantearse el funcionamiento de la UE.[ 1 ] [ 2 ]

[ 1 ] Causas de la desunión europea

[ 2 ] “Es la hora de la solidaridad europea, habrá que compartir la deuda”.

La enseñanza de otros países

Uno de los factores más importantes en el crecimiento exponencial de esta crisis, es la actitud humana. La actitud de las personas, la actitud de las grandes empresas y la actitud de los gobiernos.

En primer lugar, todos, gobiernos y pueblos, han actuado bajo la siguiente premisa: esto no nos va a pasar a nosotros. Así, cuando se inició esta pandemia, en China, todos, gobiernos y ciudadanos del mundo, pensaron y actuaron como algo que sólo pasaba en China. A lo más en China y en sus países vecinos. Y no le dieron importancia. Nadie se preparó, a excepción de Corea del Sur.

Cuando llega a Europa y empieza a causar estragos en Italia, entonces el resto de Europa y del mundo, continuó pensando igual: esto no nos va a pasar a nosotros. Hasta que llegó a España. También los españoles pensaron igual. Y, como en otros muchos lugares del mundo, hicieron la marcha feminista del 8 M. Y posiblemente fue un gran error. Como las reuniones políticas que hicieron diferente partidos en el mismo país.

Estos hechos no son un acto de mala fe. Son actos de esa propensión del ser humano a ver sólo lo que quiere ver. Y lo que no nos gusta preferimos no verlo. Y nuestras mentes lo niegan. Esa es la fuente de los distintos negacionismos. Pero cuando estalla el coronavirus también en España, unos cuantos países empiezan a entender que esto era y es algo muy serio. Y la OMS, el día 11 de marzo decidió  al fin reconocer que esto es una pandemia.

Las diferentes actuaciones de los países

Y una serie de países empezó a tomarse en serio esta situación. Y en pocos días, unos cuantos países empezaron a tomar medidas: cuarentenas parciales, cuarentenas totales, cordones sanitarios, estados de sitio, etc. Entonces empezaron a mirar lo que hacían o habían hecho otros países: China, Corea del Sur, Italia, España, ….

China nos enseñó la importancia de las cuarentenas totales, Corea del Sur y Alemania la necesidad de hacer miles y miles de test del coronavirus. Y casi todos los países que tenían algún infectado comprendieron que la mejor vacuna es el aislamiento físico.

Pero, como en esta crisis están surgiendo las incongruencias de los políticos, por no llamarlo de otra forma, políticos como Trump, Bolsonaro y Boris Johnson, se opusieron al principio a tomar las medidas que se estaban adoptando de forma generalizada. Cuando escribo este artículo, Trump y Johnson al ver como las infecciones y muertes se multiplican, han cambiado de actitud. Pero Bolsonaro seguía en su postura negacionista.

Otro que también tuvo que cambiar, fue el presidente de Mejico, López Obrador, quien también había comenzado por decir a sus conciudadanos que salieran a la calle, que fueran a los restaurantes. Según algunos, esta contradictoria forma de actuar podría estar guiada por la cantidad de personas que en ese país viven de lo que ingresan cada día. Y que lo habría hecho con la intención de ganar unos pocos días a la crisis económica que esta situación lleva en su mochila. Pero, sea cual sea lo que le llevó a decir lo que dijo, a los pocos días tuvo que cambiar de actitud. Y unirse a los países que han cambiado.

Los orígenes de esta pandemia

 

Esta pandemia tiene su origen en la invasión que hacemos los humanos del mundo animal. Las últimas pandemias o epidemias han sido por esta causa. El ébola tuvo su origen en unos murciélagos que infectaron a los monos. Los SARS y los MERS tienen su origen en los murciélagos, como el COVID-19. No siempre el contagio se ha producido por la ingesta de murciélagos o por su contacto. También, porque los murciélagos contagian a otros animales y esos animales nos contagian a nosotros. [ 1 ] [ 2 ]

[ 1 ] ¿Cuál es el origen del virus ébola?.  Artículo muy interesante publicado  en ABC sobre el virus ébola

[ 2 ] Los murciélagos ‘entrenan’ a los virus para ser más resistentes. Otro interesante artículo sobre la relación de los murciélagos con los virus.

L a enseñanza que deberíamos sacar de esta crisis

Son muchas las enseñanzas que deberíamos sacar. Que esta sociedad de la cual muchos se enorgullecen tiene los pies de barro. Que entre las grandes empresas  hay algunas que son solidarias y otras mezquinas e insolidarias. También que en la izquierda y la derecha puede haber en unos casos una lucha honesta por superar esta crisis. Y en otros casos puede que el interés político esté guiando sus pasos.

A los países también les pasa lo mismo. Grandes países a los cuales se les había admirado han mostrado sus debilidades y sus terribles carencias. Y otros grandes países han demostrado su verdadera cara: la del egoísmo y la insolidaridad.

También hemos aprendido que los ejércitos pueden ser muy útiles. Que pueden desempeñar importantes papeles en situaciones de crisis. Que pueden afrontar guerras que no se combaten con armas.

Y  en cuanto al medio ambiente, podríamos aprender también cómo ha reaccionado. Las imágenes del planeta, libre de CO2, son un aviso de los resultados que podría haber,  si se tomaran medidas. Lo malo es que es muy probable que el día después, la humanidad completa salga a contaminar el planeta.

Esta pandemia no es algo improbable.

También debemos aprender que esta pandemia no tiene porqué ser un caso aislado. Los virus están ahí, y en cualquier momento pueden saltar al ser humano. En el pasado, cuando esto sucedía, la falta de comunicación entre los distintos países, hacía que las pandemias se cebaran sólo en una parte de la población mundial. Pero la “aldea global” que es el mundo actualmente, hace que los contagios se multipliquen rápidamente por todo el planeta. Los medios de transporte, el turismo y el comercio internacional hacen de grandes y eficientes propagadores.

Además,  el mundo actual es como una cadena, con muchos eslabones. Algunos muy fuertes y otros muy débiles. Y que no estamos seguros si vivimos en un eslabón fuerte. Pues al romperse uno de los eslabones débiles, la cadena completa se puede  destruir, llevándose consigo a los eslabones más fuertes.

  Unas reflexiones finales.

Hoy más que nunca, el mundo debe ser solidario. Y pensar que lo que pasa en un país lejano también nos puede pasar a nosotros. Y que las estructuras sanitarias de todo el mundo son claves para que nuestra civilización, como ahora la conocemos, pueda sobrevivir a otras pandemias. Que nadie puede asegurar que no se repetirán.

Algunos dicen que aprenderemos de esta crisis. Otros tienen sus dudas. Pero la historia nos muestra a un ser humano que nunca aprende. Cuando se hunde en una desgracia, surge la parte buena y el mundo se sobrepone. Pero apenas ya se ha recuperado, aparece la cara oscura, la cual tiende a ser la que nos domina.

Tengamos la esperanza que algo bueno surja después de esta crisis.

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10 Responses

  1. Anamaria dice:

    Muy bien Eduardo. Como siempre tus arts. Sin muy didacticos e instructivos.

     
  2. Lisbetj dice:

    Como siempre, disfruto mucho tus artículos, aunque a veces por esa falta de tiempo no los sigo todos.. Ahora tiempo es lo que nos sobra, lo triste es que tengamos que vivir situaciones comos estás para valorar y entender que nuestro tiempo en este mundo es muy corto y que somos totalmente vulnerables.

     
    • Eduardo Escárate Ferrada dice:

      Gracias por tu comentario. Es verdad, que es muy triste este momento que estamos viviendo. Y que por desgracia, no sabemos cual va a ser el final de este difícil período para la humanidad. Gracias nuevamente, y un abrazo.

       
    • Eduardo Escárate Ferrada dice:

      Gracias por tus palabras, Lisbeth. En verdad, es muy triste lo que está pasando en estos momentos. Y como siempre, los más desfavorecidos por la fortuna, serán los que más sufran esta pandemia. Es cierto que el virus no discrimina, pero la capacidad de luchar contra él es muy diferente. Un abrazo muy fuerte.

       
  3. Miguel Sancho Ortun dice:

    Como casi siempre, didáctico y al grano
    Nada de paja.

     
  4. DAVID dice:

    Un artículo muy bien estructurado a nivel de opinión, aunque en los diferentes apartados se repiten los conceptos y por hacer una crítica constructiva, creo que falta algún dato de investigación para que no parezca tan coloquial. Por otra parte has conseguido mantener tu estilo.

     

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