LA CRISIS DE LA IZQUIERDA EN EL MUNDO

la crisis de la izquierda en el mundo

LA CRISIS DE LA IZQUIERDA EN EL MUNDO

El siglo XXI nos trae en su mochila la crisis de la izquierda en el mundo. Entendiendo por izquierda aquellos movimientos políticos o gobiernos que luchan por los más desamparados de cada sociedad. Y también por una distribución más justa de la riqueza y por unas mejores condiciones de vida para toda la población. Es una excesiva simplificación, pero para el objeto de este artículo ya vale.

LA CRISIS DE LA IZQUIERDA EN EUROPA Y USA

En efecto, y guardando las distancias, si miramos el mapa de esos movimientos en el mundo vemos demasiadas sombras. Sombras que dan las tendencias en Europa y Estados Unidos a gobiernos de derecha o populistas de derecha. Vemos un crecimiento de ese populismo más cercano a posiciones de extrema derecha y con tintes que hacen recordar los movimientos fascistas previos a la segunda guerra mundial. El ejemplo de Trump es el más claro, y quizá el más doloroso no sólo para una gran parte de la población americana, sino para todo el mundo.

LA CRISIS DE LA IZQUIERDA EN AMERICA LATINA

Pero las sombras no sólo están en Europa. Si echamos una mirada a América Latina, vemos un retroceso de los gobiernos “progresistas”, pero también una peligrosa deformación ideológica en los que aún gobiernan. Es el caso de países como Venezuela, donde el supuesto “progreso” para las capas más pobres viene aparejado con el despotismo, el desprecio a las organizaciones y la ignorancia de cómo funcionan los sistemas económicos. Y esa ignorancia les lleva a tomar decisiones que sólo conducen a un país a la ruina y al empobrecimiento generalizado.

Y si miramos a otros países como Ecuador y Bolivia, vemos que su comienzo fue, podríamos decir, positivo. Pero la sombra del despotismo empieza a cubrir a muchos de sus dirigentes. Y el despotismo trae corrupción. Lo  malo es que la reacción es volver a votar a los partidos de derecha. Y así en Argentina, luego de los gobiernos del kitcherismo, ha caído en manos de una derecha, una derecha pura y dura.

Y los países que en América Latina quieren caminar hacia una izquierda más “democrática”, como Chile, se ven envueltos en escándalos, que la prensa ha sabido aprovechar muy bien. En ese país se han cometido errores. Pero se estaba intentando salir de la intrincada red de corrupción y privilegios que la dictadura había creado. Y unos exagerando los errores y otros exigiendo más de lo que es posible, van llevando a la izquierda al camino de la ruina.

Sólo quedan pocas excepciones, como es el caso de Uruguay.

PRIMAVERA ARABE

Y si miramos al mundo árabe, vemos que la “primavera árabe” se ha convertido en un sueño perdido. Sólo hay algunas excepciones, como es el caso de Túnez. Pero, estos países están sufriendo el despertar de un verdadero monstruo, el del odio religioso, en su expresión más fundamentalista. Y a un Al Qaeda que no generaba demasiados problemas dentro de los países de población musulmana, se le une ISIS.. Y esa sí que es una bomba para esos países. A la desestructuración política se une al drama de los refugiados y de la inestabilidad política y económica. Países como Turquía ven que las libertades empiezan a desaparecer. La sombra del despotismo planea sobre sus cabezas.

EL NEOLIBERALISMO Y LA EXPANSION DE LOS POPULISMOS

En general, este siglo XXI nos está trayendo una consolidación de un neoliberalismo que hace sonrojar a el capitalismo salvaje de hace unos siglos. Los muy ricos aumentan y los pobres se hacen más pobres. Y esa izquierda que fue la bandera de los más desfavorecidos durante los siglos XVIII al XX, ahora no sabe qué hacer. Sus líderes se apoltronan y se “aburguesan”. Y sus militantes se van quedando huérfanos. Entonces muchos han optado por nuevos líderes. Es el caso de Corbyn en el Reino Unido y Macron en Francia. Pero otros han caído en las redes del populismo. Un populismo de derecha, como en Holanda, Italia y la ya mencionada Francia. Y el populismo de izquierda, el sueño de otros, se ha embarrancado en soluciones imposibles. Es el caso de Grecia, que de los sueños de Syriza se está cayendo en una espiral de pobreza.

UNA MIRADA A LA ESPERANZA

Nunca como ahora se puede decir que el remedio es peor que la enfermedad. En todos los casos. Es el caso de Argentina al elegir  un gobierno de derecha. En Grecia al poner un gobierno de una izquierda voluntarista, que ha traído más pobreza. Porque no se puede luchar contra Goliath. Y los que gobiernan deben ser capaces de entenderlo.

Los cuentos son eso: cuentos. Sólo allí el más débil gana al poderoso. Con armas como una piedra. Pero en la vida real la cosa es distinta. Para ganar hay que valorar todas las variables en juego. Saber llegar acuerdos. Y también saber que más vale mejorar un poco y consolidarlo, que dar un gran salto, coger un trozo de torta y luego caer al vacío.

Pero todo esto no significa que no haya esperanza. Sólo es necesario saber comprender lo que te rodea. Volver a crear verdaderos líderes honestos, capaces. Y emprender un camino que es como una escalera. Que hay que subir peldaño a peldaño. Las conquistas sociales no se logran desde un resbalín de sueños imposibles. Un resbalín levantado sobre un voluntarismo político, ajeno a las realidades del mundo político y empresarial. Eso no sirve

EL ODIO Y LAS AMBICIONES DESMEDIDAS

Y tampoco hay que caer en el camino del odio. Si se quiere levantar un país, se quiere que su pueblo viva mejor, hay que evitar los discursos del odio. Hay que tender la mano a los que no piensan como uno. Todas las personas que habitan este mundo son válidas, sean ricos o pobres. Los únicos que no sirven y deben ser alejados del mundo de la política y de la justicia, son los corruptos, las personas deshomestas, las que sólo piensan en su interés y en llenar sus bolsillos.

La ambición es buena, pero la ambición desmedida es mala. Los empresarios son necesarios y se les debe apoyar. Pero los empresarios que sólo buscan ganar dinero, no importa cómo, los que desprecian e ignoran los problemas de sus trabajadores, esos también deben ser castigados. Pero no todo se puede hacer desde las leyes. El consumidor debe aprender a ser responsable. Y no comprar aquellos productos fabricados o distribuidos por empresas que explotan a sus trabajadores o producen alimentos nocivos para la salud. Porque si seguimos comprando esos productos, las cabezas de esos imperios, que bien se pueden llamar, imperios de la maldad, se seguirán riendo sentados en sus tronos de oro.

No hay peor castigo para esos empresarios, que atacar su cuenta de resultados. Eso sí les duele. Allí está el castigo. Castigo que lo hace el consumidor. Todos nosotros. 

Pobre mundo. Sí, pobre mundo, si no somos capaces de cambiarlo. Está en nuestras manos, no en la de los políticos. Es nuestra responsabilidad.

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Enlaces a artículos que quizá sería bueno dedicar unos minutos

La lección de las bases. Artículo publicado en diarioabierto.es sobre la lección que la militancia del PSOE ha dado a sus dirigentes. Lo importante es que no es un caso aislado. Recordemos, entre otros, el fracaso de la izquierda en Francia y la elección de Macron

La consecuencia natural de este proceso es la escisión entre militantes sin dirigentes y dirigentes sin militantes. Artículo en El País sobre ese divorcio entre militantes y dirigente.

La primavera árabe. Cinco años después. Artículo de Amnistía Internacional que nos relata un poco la trágica historia de los sueños de un pueblo.

La izquierda agota su ciclo de oro en América Latina. Un breve repaso al giro a la derecha en América Latina. Artículo publicado por El Mundo.

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POPULISMO. DE LA RUSIA DE LOS ZARES A TRUMP

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4 Responses

  1. Osvaldo dice:

    El tema es bastante complicado ya que muchos ideales se han perdido y se necesitan personas que perseveren y sean capaces de multiplicar la verdad
    Hay que continuar expandiendo el querer una sociedad más justa
    Saludos

     
    • Eduardo Escárate Ferrada dice:

      Por desgracia estamos en una época en que los ideales ya no tienen mucho valor. Ahora el valor de una persona se mide por las riquezas que ha acumulado. Y eso afecta a los ideales y a la búsqueda de un mundo mejor.
      Gracias por tus comentarios

       
  2. Fernando dice:

    El autor del artículo es una persona ciega o no entiende el mundo en el cual vivimos. Los conceptos de izquierdas y derechas han ido mutando. Hoy todos luchamos por mejorar la vida de las personas, con énfasis en los más desamparados. Esa no es la diferencia entre izquierda y derecha. Al menos en Chile. Lo que diferencia a unos y a otros, en primer lugar, es el CÓMO. Las necesidades de las personas requiere cuantiosos recursos económicos. Por una, parte, la derecha postula la acción del capitalismo para generar riqueza y que haya más empleos y oportunidades de crecimiento para las personas. La izquierda, por su parte, reniega del capitalismo (excepto en países como China y Vietnam, por ejemplo) y cree que puede resolver los problemas torciendo la economía y forzando, con impuestos, una supuesta distribución más equitativa de los ingresos. Pero se olvida del crecimiento y de cuidar los equilibrios macroeconómicos. Por otra parte, la experiencia chilena es que no sólo los ricos mejoran su calidad de vida sino que el conjunto de la sociedad (pobres, niveles medios y ricos) mejoran su nivel de vida. Por tanto, ES DESHONESTO plantear que en un capitalismo los ricos son más ricos y los pobres se hacen más pobres. ESO ES FALSO. Para muestra, un botón: Chile. Una segunda diferencia entre izquierda y derecha es el DESTINO al cual apunta cada visión. Para el capitalismo, el destino es ir hacia una sociedad plenamente democrática, con economía estable y desarrollada, con un alto nivel de vida para TODOS. Eso se ha conseguido en el mundo gracias al capitalismo y son los países menos desiguales del mundo. Por su parte, las izquierdas perdieron el rumbo y hoy ya no pueden confesar que su destino sea el socialismo, pues ése sistema fracasó tan rotundamente que ya asumieron que no es esa la meta posible, aunque deseada. Y ese es el origen real de los fracasos: no tienen actualmente un proyecto viable y con posibilidades de éxito que ofrecer. Nombre alguien un país del que pueda decirse: es de izquierda, es exitoso y nos gustaría emularlo.

     
    • Eduardo Escárate Ferrada dice:

      Te agradezco tus comentarios, porque desde una posición ideológica muy definida, has respetado de alguna forma el texto que he escrito. La percepción del mundo no es la misma, según sea lo que cada uno quiera ver. En tu comentario dices que es falso que los ricos son más ricos y los pobres son más pobres. Entre otras cosas. Pero eso no lo digo yo, sino los informes de los organismos de las Naciones Unidas y otros como, por ejemplo, el Banco Mundial. Mi escrito estaba orientado a los problemas de la izquierda, no a analizar loa éxitos o fracasos de la derecha. Ese es un tema muy diferente. E indudablemente, también en la derecha hay cosas buenas y malas. Y respecto a los conceptos de izquierda y derecha, estoy de acuerdo contigo en que están mutando. Quizá sea más adecuado hablar de los que están abiertos a los cambios y los que se oponen a los mismos. Y de forma transversal a todas las posiciones ideológicas hay otros conceptos, como son la honestidad, la eficiencia, la capacidad de autocrítica, etc. En general, a pesar de estar en dos posiciones antagónicas, tus comentarios son muy interesantes y dignos de una discusión más profunda.

       

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