El hambre en el mundo y la crisis de alimentos

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La crisis de alimentos

EL HAMBRE EN EL MUNDO Y LA CRISIS DE ALIMENTOS

Al hablar de la crisis de alimentos, lo primero que viene a la mente es la escasez de alimentos y el hambre. Sin embargo, esa crisis de alimentos es mucho más que eso, y no afecta sólo al problema del hambre. Está la otra cara de este problema: la sobrealimentación de una parte de la población. Así, esta crisis tiene dos caras: la del hambre y desnutrición en los países pobres y el de la obesidad en los países ricos.

Y detrás están los intereses de las multinacionales. No todas, lo justo es decirlo. Pero sí de algunas que para aumentar en forma insaciable sus bolsillos, crean pobreza y hambre en unas regiones del mundo, mientras en otras crean hábitos de consumo que llevan a la obesidad y a una mala alimentación por exceso de grasas y otros elementos poco saludables.

Y mientras, el tercer afectado, el planeta. Sí, el planeta. Nuestro pobre planeta ve cómo estas empresas insaciables van destruyendo el frágil equilibrio ecológico y acabando con algunos de sus recursos.

Así que a la crisis alimentaria le podemos encontrar tres focos:

a.- El hambre, en los países más pobres

b.- El sobrepeso, en los países más ricos y en vías de desarrollo.

c.- La destrucción del medio ambiente, en la naturaleza.

En la lista que pongo a continuación están algunos, no todos, los elementos que influyen en ese gran drama del hambre, obesidad y medio ambiente:

La producción de alimentos

Un primer grupo de causantes de estos problemas  es la producción de los alimentos. Antes se producían alimentos para satisfacer las necesidades alimenticias de la población. Se producía trigo, arroz, maíz para alimentar a la gente. Ahora, una buena parte de las tierras dedicadas a la siembra de alimentos se están dedicando a otro tipo de productos. Es el caso de las tierras que se dedican a la producción de soja y otros productos dedicados, no a la alimentación, sino a la producción de lo que se llaman los agrocombustibles. El efecto de esto es que los pueblos más pobres ya no producen alimentos para el consumo, sino agrocombustibles, para satisfacer las necesidades de energía de los países más ricos.

El papel de las grandes multinacionales

Esta producción de los alimentos se hace mayoritariamente a través de grandes multinacionales, las cuales controlan el mercado de la alimentación. Pero su control es para mejorar sus beneficios, sin tener en cuenta a las personas. Y estas multinacionales compran grandes extensiones de terreno en los países pobres para destinarlos a producir lo que les genera más beneficios. Si son los agrocombustibles, entonces las tierras se dedican a eso. Y luego, controlan los precios mundiales de los alimentos. Pero eso no es todo, también controlan la distribución de los alimentos a escala mundial. Y, por último, fabrican y distribuyen los pesticidas que los agricultores necesitan para sembrar y producir lo que esas multinacionales les dicen que deben sembrar.

Sin olvidar, que  a través de sus maquinarias de marketing, crean unos hábitos de consumo, naturalmente para los países ricos. Y en éstos, por lo tanto, se consume lo que estas multinacionales nos hacen creer que es lo que necesitamos para vivir mejor. Un marketing que cierra el círculo de control sobre el circuito de la alimentación. Un círculo vicioso que está en sus manos, y que los gobiernos son incapaces de controlar.

El efecto en el medio ambiente

Esta utilización de las tierras agrícolas en función de las necesidades de los países más ricos y de los intereses de las multinacionales de la alimentación, está llevando al agotamiento y a la destrucción del medio ambiente. La deforestación, que es la destrucción de los bosques para obtener madera y tierras, es uno de esos efectos más notorios. Y esa deforestación, hace que desaparezcan bosques que antes evitaban la erosión del suelo. Ahora cada vez el planeta está más erosionado y las tierras fértiles se van perdiendo. Y eso, por desgracia, tiene sus efectos también en el clima.

Los fenómenos metereológicos

Como consecuencia, en alguna medida, del mal trato que le damos al planeta, lo estamos llevando a que los fenómenos metereológicos adversos sean cada vez más frecuentes. Cada vez aumentan los dos desastres de signo contrario: las sequías y las inundaciones. Y aunque estos desastres también pasan en los países ricos, como Estados Unidos, los que más sufren estos desastres naturales son los países más pobres.

Las guerras

Y como si los puntos anteriores fueran poca cosa, hay que agregar los conflictos y las guerras, que naturalmente, afectan a los países más pobres. Entre ellas está la guerra civil de Sudán del Sur y la guerra contra ISIS en Irak, Siria y Nigeria, entre otros.

La necesidad de sobrevivir

Y en estos países pobres, el efecto de todos estos factores, les lleva a dos situaciones extremas para poder sobrevivir. Tienen que comer sus semillas y su ganado. Y así, tienen alimento hoy, pero una muerte casi segura cuando esas semillas y ese ganado se acaben. La FAO advierte que 108 millones de personas están en una situación de riesgo real de tener problemas muy serios de alimentación. Y lo que es terrible, es que hace sólo 2 años, en el 2015, esa cifra, ya trágica, era de sólo 80 millones de personas. Y según esta organización son 48 países los que se encuentran en esta situación. De las cuales corren el riesgo de tener hambrunas Sudán de Sur, Somalía, Yemen y la zona del noreste de Nigeria.

La desnutrición

Y esta incapacidad de alimentarse adecuadamente, trae consigo la desnutrición, especialmente la desnutrición infantil. Y si los mayores se mueren de hambre, los niños, que serán las mujeres y hombres del futuro, tendrán problemas intelectuales, malformaciones generadas por los esfuerzos físicos  y propensión a las enfermedades. Su futuro es muy negro. En el mundo occidental nos quejamos del efecto de la crisis. Y hablamos de “generaciones perdidas”. Pero lo que pasa en Occidente es una migaja incomparable al futuro sin futuro que espera a esos más de 100 millones de personas en esos países pobres.

La destrucción de alimentos

Y, lo que retuerce las tripas en el estómago, es pensar que en el primer mundo se tiran millones de alimentos cada día a la basura. Las normas europeas, con sus fechas de caducidad, y los propios productores europeos para mantener los precios, son algunas de las causas de la destrucción de alimentos. Según la FAO, casi un tercio de la producción de alimentos se desperdicia de una u otra forma en el mundo actual.

El crecimiento de la población

Algunos mencionan como una de las variables del problema al crecimiento de la población. Sin embargo, son también muchos los estudios que demuestran que una adecuada política de producción de alimentos, unida a unas políticas de generación de energía basadas en las renovables, y a la búsqueda de nuevas fuentes de alimentación, como son los insectos, permitiría una producción de alimentos suficiente. Pero, las grandes empresas que controlan la producción de alimentos y la producción de energía, no están por la labor

Las necesidades de energía

La energía. Este es otro factor clave. Hasta ahora el petróleo es el gran insumo para generar energía. Energía especialmente para satisfacer las necesidades de los países del primer mundo. Y como las grandes bolsas de petróleo empiezan a agotarse, los ojos se han puesto en la generación de energía por medio de la agricultura. Es lo que he explicado anteriormente. Uno de los sustitutos al petróleo son los agrocombustibles. Combustibles que generan destrucción del medio ambiente y hambre en muchas zonas del mundo. Es curioso que así sea, cuando está probado que este planeta es capaz de generar grandes cantidades de energía renovable.

Es el caso de la energía eólica, la energía solar y la energía generada por las mareas. Pero algunos gobiernos, especialmente aquellos que se apoyan en políticas neoliberales no las fomentan, sino todo lo contrario. Es el caso de España, donde se ha aplicado un “impuesto al sol”. Un impuesto que deben pagar los que instalan placas solares.

Los pesticidas

Los pesticidas. Ya los he mencionado anteriormente, pero por su importancia dedicaré un espacio exclusivo para tratar este tema. Está probado que los pesticidas no sólo evitan las plagas sino que también tienen efectos nocivos. Por un lado por la destrucción de algunas especies de insectos, como es el caso de las abejas. Destrucción que afecta gravemente al equilibrio del ecosistema. Sino también a la salud humana. Pensemos en la fruta. La fruta que comemos en los supermercados está contaminada. Necesita ser lavada muy bien antes de comerse.

Pero no todo el mundo tiene esa costumbre. Así que vamos ingiriendo pequeñas dosis de pesticidas, que a la larga nos van dañando nuestro sistema digestivo. Y en los países pobres, donde el agua también empieza a ser un bien escaso, ¿quién va a perder agua lavando los alimentos?. Y como las empresas que producen pesticidas son muy importantes, los gobiernos no son capaces de controlarlas. Es el caso de Monsanto, ahora adquirida por Bayer

Los transgénicos

Los trasgénicos. Esto que en un momento fue visto como una gran panacea, está empezando a ser un problema. No lo es el desarrollo que implica. Es su mal uso, como en tantas otras cosas. Por ejemplo, las investigaciones sobre el átomo, que han llevado a la creación de armas mortíferas: las bombas atómicas y nucleares. Lo mismo pasa con los transgénicos, aunque menos visibilizado. Pueden ser, bien utilizados, una gran solución para muchos de los problemas actuales, como es el caso del hambre. Pero los grandes intereses, y la condición humana, lo están convirtiendo en un problema para la salud mundial.

Un ejemplo: la producción de soja transgénica. Como que a la soja le han encontrado dos grandes usos, se han dedicado esfuerzos a su producción. Ya no es un alimento, ahora es también un agrocombustible. Es decir, sirve para obtener energía. Y así, en América varios países son los principales productores de soja. Pero, esto tiene una cara mala. La soja transgénica, parece ser que unido al uso de glifosatos, un pesticida, puede ser altamente cancerígena.

Conclusiones

En resumen, en los países pobres la gente se muere de hambre, mientras en los países ricos se come en exceso, se tiene sobrepeso y hay más riesgo de tener determinadas enfermedades, como el cáncer.

Mientras, los Estados, que cada vez tienen menos control sobre lo que pasa dentro de sus fronteras, hacen como que se preocupan de estos problemas. Hacen cumbres internacionales, donde llegan a acuerdos que suelen ser bastante light. Parece que decidieran algo. Pero en verdad, las que realmente deciden lo que se hace en este mundo son las multinacionales. El reciente ejemplo, es el caso del glifosato que en la UE se iba a prohibir, pero que esa prohibición está siendo bloqueada. Son varios los países que hacen este bloqueo, entre ellos España. Este producto es considerado cancerígeno por la OMS, y es fabricado por la multinacional Monsanto, como ya se ha dicho.

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